viernes, 10 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 8: Sibiu - Curtea de Arges. La Transfagarasan

Y llegó el día que, personalmente, más esperaba de todo el viaje: conducir por la denominada carretera más espectacular de Europa: La Transfagarasan.

Y como todo el viaje no podía ser perfecto, las predicciones no fallaron y salió un día frío, gris, lluvioso y con niebla...el único día que era imprescindible el buen tiempo no lo hizo...igual que nos pasó en el Perito Moreno.

Tras conducir cerca de 40 min desde Sibiu, llegamos al inicio de la Transfagarasan, al principio no es gran cosa pero te das cuenta de cuando empieza lo bueno cuando haces la primera curva cerrada a la derecha. Claro que ahí la niebla hizo acto de presencia.

Se empezaba a no ver....

La idea era hacer una parada en la Cascada Balea, luego en el Lago Balea y subir andando al Lago Capra. Tras unos 11 km de curvas entre la niebla, intuyendo un paisaje espectacular que no se dejó ver, paramos en lo que pensábamos que nos llevaría a la cascada...me extrañó que no hubiera coches aparcados jajaja...y claro es que ese no era el camino, como bien nos hizo saber un señor rumano que andaba en una ventana.

Avanzamos un par de kilómetros más...y allí ya sí...mucho más coches y mercadillos. No había mucha gente para lo que se supone habitual y es que el día no era para muchas excursiones al aire libre. Bajo una fina lluvia intentamos encontrar la cascada...pero la niebla lo hacía difícil y desistimos del intento porque el GPS no parecía acertar con la ubicación. Creo que no fuimos los únicos que nos quedamos sin verla.

En algún lugar estaba la cascada

Volvimos al coche y subimos los últimos 2-3 km hasta la cima...el lago Balea. Aquí sí, muchos más coches y un parking de pago (puedes dejarlo en la cuneta también). Lo metí en el parking (no muy caro) y fuimos al mercadillo a coger un paraguas porque empezaba a llover bastante.

Nos acercamos hasta la orilla de lo que supuestamente era el Lago Balea...no se veía más de 2 metros en adelante. Decidimos andar un poco hacia la cabaña que se intuía al otro lado del lago y por fin se fue abriendo algo la niebla y pudimos ver un hermoso lago. Lástima que, tal y como estaba el día, decidimos abortar la subida al Lago Capra, que es más espectacular incluso.



Ahí hay un lago...


Que no se diga

¡Al final pudimos disfrutarlo! ¡Maravilloso!

De vuelta al Parking, comenzó a llover muchísimo y no tuvimos más remedio que entrar el hotel restaurante a esperar que amainara un poco la lluvia. Volvimos a coger el coche y parecía que el cielo se había abierto algo (vamos que la niebla se había disipado) así que decidí retroceder un kilómetro hasta el primer mirador y al menos pudimos disfrutar algo de las fabulosas vistas de la Transfagarasan.

¡Por fin se dejó ver la Transfagarasan!

Con ese poco me tuve que conformar, pero menos hubiera sido nada. Cruzamos el tunel cerrado durante la mayor parte del año e iniciamos el descenso por el otro lado camino de Curtea. La carretera seguía siendo muy bonita. Lo bueno de ir en coche es que puedes parar en cualquier lado y lo aprovechamos para ver una bonita cascada.

Ventajas de ir en coche
Paramos a comer y después en otra de las paradas obligatoria que es la presa Vidraru, en la que si quieres, puedes hacer un paseo en barco. También pasamos por Poienari, donde está el verdadero Castillo (en ruinas) de Vlad Tepes, pero que ya habíamos decidido no ir porque en el estado de Vero, subir 1500 escalones como que....además días antes cerraron el acceso por la presencia de osos jajaja.

El lago y la presa Vidraru

A partir de aquí la carretera ya pierde su encanto y salimos de la Transfagarasan. El descenso son muchos kilómetros y se hace muy largo sobre todo si tienes mucho tráfico, pero merece mucho la pena. No sé si será la más espectacular, porque por ejemplo en los Alpes no he estado, pero desde luego estará entre ellas.

Llegamos a Curtea de Argés y nos alojamos en la Pensión Ioana. Curtea es una ciudad pequeña, con el Monasterio como mayor reclamo. La tarde la aprovechamos para pasear un poco y buscar un lugar para cenar. Elegimos uno que se suponía el mejor (y recomendado por la dueña de la pensión) y no tenía mala pinta...pero el servicio dejó bastante que desear.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 7: El museo Astra

Para el segundo día en Sibiu había pensado en ir a la Transfagarassan y hacer la ruta de senderismo hasta el lago Capra y luego volver a Sibiu....para al día siguiente camino de Curtea de Argés, hacer la Transfagarassan entera. Al final decidí que podría ser un poco tontería y le dije a Vero que aprovecharíamos para hacer una visita al considerado Museo Etngráfico al aire libre más bonito del mundo, el Museo Astra...no es que estuviera mal, pero al día siguiente me arrepentiría de la decisión jejeje.

El Museo estaba a apenas 10 minutos del hotel (en coche) y llegamos sobre las 10. No había mucha gente y comenzamos la visita que al principio te entusiasma porque ves casitas de distintas épocas, a las que puedas entrar, algunas incluso tienen una recreación tal cual eran, con sus muebles, televisores, cocinas etc.

También tuvimos la suerte de observar una misa al aire libre en una de las iglesias del museo, que oye es toda una experiencia también.

El Museo es bastante grande (y más si lo alargas con la entrada al Zoo) y a medida que avanzaba el día, la temperatura iba subiendo bastante. Cuando llevas la mitad del recorrido vas pensando que empieza a ser todo un poco repetitivo, hasta que llegues a la parte del lago en la que aparecen los molinos y le da otro aire al museo.

Una de las casas del museo Astra.


Hay que hacer siempre el ganso jejeje


Cómo era una escuela rumana


También había molinos
Al final la visita se te va a las 2-3 horas sin hacer nada del otro mundo y es una visita recomendable si vas a estar más de un día en Sibiu y si vas con niños, mucho más, porque a ellos les encantará.

La tarde la dedicamos a cerrar las cosas pendientes que nos quedaban en Sibiu, como entrar a la Iglesia Católica y subir a su torre, que se supone cuesta dinero, pero nosotros subimos by the face :S. Como anécdota, la subida a esta torre tiene tramos en los que temes por tu integridad jajaja...he exagerado un poco pero en algunos tramos si que hay que tener bastante cuidado.

La Catedral desde la Iglesia Católica


La Piata Mare, con cierto parecido a la de Cracovia

Paseamos por las murallas de la ciudad y el paseo de la fama (en el que conocíamos más bien a pocos personajes) para terminar comiendo un bollo al que ya había echado el ojo el día anterior y no me pude resistir...un Gogosi relleno de vainilla y chocolate...qué cosa más rica y qué cosa más calórica!!!.

El paseo de la fama

Una de las torres de vigilancia
La noche la rematamos cenando en uno de los mejores restaurantes de Sibiu (o eso dice Tripadvisor) y la verdad es que bastante bien y paseando por la Piata Mare.

La Piata Mare de noche.
Si no hubiera ido a Sighisoara probablemente hubiera puesto a Sibiu como la ciudad más bonita del viaje, pero tras Sighisoara me dejó una sensación de que me esperaba más.

Por cierto...al atardecer las nubes ya presagiaban lo que iba a ocurrir el día siguiente.

martes, 7 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 6: Sighisoara - Biertan - Sibiu. La Rumanía profunda

Nos dolía en el alma haber estado tan poco en Sighisoara y tener que abandonarla, pero había que seguir nuestra ruta de camino a Sibiu.

Para ir a Sibiu (desde Sighisoara) hay dos opciones: yendo por la nacional y atravesando (y parando si queréis) la localidad de Medias, o bien, trayecto recomenado, desviarte hacia Biertan e ir por una carretera peor, pero que te adentra en pueblecitos rumanos que te hacen retroceder 40 o 50 años en el tiempo, la Rumanía profunda.

Nosotros optamos por la segunda opción, puesto que Biertan era una de las visitas recomendadas en la guía del viaje. Pueblo pequeño con el reclamo de, cómo no, una iglesia fortificada Patrimonio de la UNESCO. Mi humilde opinión es que si no has visto antes Prejmer o Harman, seguramente te gustará mucho y te llevarás una gran impresión, pero si ya has visitado las anteriores, la de Biertan no te va a aportar nada nuevo ni mejor a lo que ya has visto, es más, desde mi punto de vista está varios escalones por debajo de las mencionadas.

Entramos en la Rumanía profunda

Una de las torres de la Iglesia Fortificada de Biertan


Bastante decepcionante 
Lo curioso de la parada en Biertan es que coincidimos con un Rally de coches de época, que estaban todos en la plaza principal, listos para salir a un tramo cronometrado con final en Sibiu. Por supuesto a lo largo del camino hacia Sibiu, fuimos coincidiendo con varios de ellos, a los que había que adelantar.
Lo mejor de la para den Biertan jajaja
El camino hasta Sibiu por Biertan es una de las mejores experiencias del viaje por Transivalnia. La carretera no está del todo mal asfaltada y aunque no tiene arcén, se hace muy llevadera por el poco tráfico que hay. Vas atravesando pueblecitos y cruzándote con coches tirados por caballos, tractores (que también se ven en España claro) y sobre todo la oportunidad de poder interactuar con las personas de allí.



Una Catedral en un pueblecito

Sí, estábamos en la Rumanía profunda
Hicimos una parada en una iglesia ortodoxa que estaba cerrada, pero que nos sirvió para descubrir lo agradables que son los rumanos y sobre todo los niños. Nada que ver con la imagen que tenemos de los que están en España.

Llegamos al Ibis de Sibiu sobre la hora de comer. Nos dieron una planta 11 con vistas al centro histórico que la verdad no me esperaba :). El Ibis se encuentra situado a apenas 5 minutos de la entrada al centro histórico así que no tardamos mucho en salir y buscar un restaurante para comer.

Las vistas desde la habitación del hotel, al centro de Sibiu

La calle principal es la Nicolae Baicescu, es peatonal y llena de comercios, bares, terrazas y pastelerías. Tras comer nos dirigimos a la Catedral de la Santísima Trinidad. Tiene cierto parecido con la de Sofía (no hemos estado allí) y mira que ya habíamos visto iglesias y catedrales de este estilo, pero esta me pareció impresionante. No sabría deciros qué tiene de especial porque al final está decorada como todas las ortodoxas, aunque mejor conservada y restaurada, pero no sé, me pareció magnífica.

Bonita por fuera

Espectacular por dentro
Muy grande por dentro, con poca gente en ese momento, con una bonita luz que entraba de fuera...no sé, mirad las fotos y opináis jajaja.

Después nos dirigimos a la Catedral Luterana de Sibiu, pero había una boda y decidimos dejarlo para el día siguiente, así que subimos a la Torre del Consejo desde la que se ve una vista panorámica de la ciudad con especial atención a la Plaza Principal (Piata Mare) y al otro lado, su hermana pequeña (Piata Mica, desde la que se accede a la torre).

Seguimos recorriendo los lugares de más importantes de Sibiu, como la Piata Mare o la iglesia Romano Católica. Para entonces ya nos habíamos percatado de una de las peculiaridades de esta ciudad, las casas que te miran ;).

¡Nos vigilan!

Piata Mare
 Momento para ir a coger fuerzas al hotel y salir a dar una vuelta por el resto de la ciudad como el Puente de los mentirosos y sus murallas y torres de vigilancia, a la vez que buscábamos un sitio para cenar.

Puente de los mentirosos

Una torre de vigilancia

Muy buena impresión de la ciudad el primer día, aunque no llegaba a Sighisoara.

lunes, 6 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 5: Brasov - Prejmer - Harman - Saschiz - Sighisoara

El viaje mejoraba día a día :). Nos quedamos con ganas de ver la Reserva de Osos de Zarnesti, pero no hay tiempo para todo. La siguiente parada sería Sighisoara, pero antes nos desviaríamos para ver las iglesias fortificadas de Prejmer y Harman.

La piscina del hotel...ni tan mal nuestras vistas ;)
Siguiendo el blog que os comentaba el primer día, recomendaban estas visitas y no es para menos. Las ventajas de ir en coche es que no dependes de nada ni de nadie para ir a visitar sitios, así que hicimos el check out del hotel y nos fuimos para Prejmer que está a apenas 20 km de Brasov.

Yo desconocía el significado de las iglesias fortificadas y nada como visitarlas para enterarte de qué va la cosa. Probablemente, esta de Prejmer sea la más impresionante, no en vano obstenta el título de ser la más grande de Europa y está declarada como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. 

Dentro no hay solo una iglesia, hay casas y hasta un colegio, todo dentro de los muros que rodean la fortificación para defenderse y subsistir durante los ataques enemigos.


Una maravilla el interior de Prejmer





La iglesia dentro de la fortificación


Fue una de las mejores cosas del viaje. Recorrimos todo el interior de sus muros y a veces tenías la sensación de que eso se iba a derrumbar en cualquier momento jejeje.


Una gozada (y un poco de miedo) recorrer el interior de los muros

La siguiente parada estaba muy cerca y sería Harman, para visitar la otra iglesia fortificada más famosa de la zona. La iglesia está mejor conservada que la de Prejmer, pero era más impresionante esta última. En Harman subimos a la torre del campanario, pero ¡cuidado! evitad las en punto y las medias, porque como suene la campana, vais a estar un ratito sordos ;).


¡Había que salir de ahí pronto, que iba a sonar!

Mejor conservada, pero menos espectacular que Prejmer
Una vez terminada la ruta de las iglesias fortificadas iniciamos el camino hacia Sighisoara. La idea principal era parar en Viscri, pero tras leer que la carretera estaba en muy mal estado, decidí no jugárnosla con el coche. Paramos en Saschiz, que tiene una iglesia con una impresionante torre (a la que no se puede subir) y una fortaleza a la que tampoco subimos porque hacía mucho calor y había que ir andando.

Lástima no poder subir a esta bonita torre

Tras más de 2 horas de viaje llegamos a Sighisoara. El alojamiento elegido fue Casa Soare, por AirBnB, del que había leído muy buenas críticas y recomendaciones en los blogs y no era para menos. Muy importante que tiene parking privado, puesto que en Sighisoara se paga por aparcar. Está situado a apenas 10 minutos andando del centro y su dueña, Simona, es un encanto.

Lo primero que hicimos fue comer y después comenzamos la visita. Era un día caluroso, pero pronto me quedé enamorado de la ciudad. Antes de nada decir que Sighisoara es famosa por ser el lugar donde nació Vlad Tepes y, como no podía ser de otra forma, está la habitación en la que nació, aunque de eso hablaré más tarde.

Qué bien se come en Rumanía
Es una pequeña ciudad medieval, a la que accedes pasando bajo la Torre del Reloj. Caminos empedrados, casitas medievales, iglesias, murallas con sus torres... en fin una maravilla. Lo primero era visitar la Torre del Reloj. 64 m de altura, símbolo de la ciudad, creada para defender la puerta principal de los ataques a la ciudad. Por supuesto hay que subir escalones, de hecho a veces tienes cierta sensación de peligro, pero merece la pena ver las vistas que hay de toda la ciudad desde arriba. Además, dentro se encuentra el Museo de Historia de la Ciudad, que viene muy bien para hacerte una idea de lo que fue.

Vistas desde lo alto de la torre

La Torre del Reloj presidiendo Sighisoara
Seguimos paseando por la ciudad, viendo el busto de Vlad Tepes, el impresionante edificio del ayuntamiento, la iglesia, la plaza central (amenizada por un Festival de música Étnica, lo que le daba más encanto a la cosa) y llegamos a lugar de nacimiento de Drácula. Ahora es un restaurante y para acceder a la habitación de Drácula te cobran 5 leis....la verdad es que es un poco fraude, puesto que hay una persona haciendo de Drácula en una tumba, que te da un susto....y hace que te hagas una foto con él...y claro te pide la voluntad...y luego hay otra habitación con algún que otro adorno relacionado. Un poco fiasco.


Sus calles son muy bonitas

Aquí, echando el rato con Drácula jajaja
Era hora de descansar un poco para retomar fuerzas y salir a ver el resto de la ciudad, aunque antes fuimos a ver la bonita Catedral Ortodoxa que se ve desde cualquier punto de la ciudad.


Añadir leyenda

Por la noche Sighisoara se vuelve más maravillosa todavía. Salimos al atardecer y fuimos al famoso pasadizo que te lleva a lo alto de la colina donde se halla el Cementerio y una iglesia. Bajamos por el lateral y fuimos bordeando la muralla viendo las diversas torres y puertas de la ciudad hasta que llegamos a un punto ya conocido.

Era hora de cenar y lo hicimos en un italiano a muy buen precio y de los mejores del viaje. La comida estaba muy rica. Rematamos la noche dando otro paseo por la plaza, llena ya de gente viendo el festival de música étnica, nos asomamos al mirador de la ciudad y nos deleitamos una y otra vez con las vistas nocturnas, con la catedral como fondo.

Una ciudad preciosa, de día y de noche

¡Y qué decir de la catedral iluminada!

A primera hora de la tarde, a pleno sol, vacía, pero por la noche la plaza estaba llena para el Festival

El acceso principal a Sighisoara...sin palabras :)
Medio día en Sighisoara bastó para que pase a ser uno de mis lugares favoritos.