miércoles, 15 de abril de 2015

El camino hacia el Ironman: El primer triatlón, Villa de Madrid, 17 de junio de 2012

Pues ahora que se acerca la fecha del zenit de todo triatleta, un Ironman, no está de más recordar como he llegado hasta él, la evolución que he tenido en estos 3 años que llevo en el triatlón. Uno, ya cansado del fútbol, de cómo hay niñatos (y adultos) que se creen que jugar un partido en una liga municipal es como si fuera la Champions, harto de que en cada partido dependieras de que al tonto de turno no se le cruzara el cable y decidiera partirte una pierna, pues decidió que era hora de probar otras cosas.

Siempre me ha gustado la bici, y lo de correr, desde que me fui a vivir con Sergi, me empezó a enganchar, y me quedaba una asignatura pendiente, que no era otra que nadar (como casi todos, de pequeño íbamos a clases, y nadábamos muy bien...pero si lo dejas años y años...se te olvida). Total que como excusa para por fin apuntarme a clases de natación, decidí que quería hacer un triatlón, así me obligaba a nadar. Así que me apunté a clases en octubre de 2010, en el Polideportivo Díaz Miguel, que me pillaba pues a 50 m de casa de mis padres (donde vivía por entonces), con el objetivo de hacer uno en 2012.

Y así empezó todo, me acuerdo del primer profesor, Guille, muy bueno, que empezó con lo que necesitaba, poco a poco. Además en la clase eramos 3-4 personas, todos más mayores que yo, y a final de año acabé siendo yo solo casi todos los días, lo cual era perfecto. Finalizado el primer curso, se veía algún avance que otro: de no hacerme ni un largo, a ya, al menos, hacer 15 sin muchos problemas. El objetivo mínimo era aguantar 30, que serían 750 m en la distancia sprint. En septiembre de 2011, comenzaba una nueva temporada, ya sin Guille, pero con David, que resultó ser mucho mejor para mis intereses porque además procedía del mundo del triatlón. Me dio consejos muy bueno, aunque por aquel entonces me sonaban muy pro jajaja.

Y me apunté al Triatlón Villa de Madrid del 17 de junio de 2012, el Wild Wolf de Polar en esa época. Antes debuté en el Duatlón Bico, lloviendo, con frío (vamos lo que parece que voy a tener este sábado en el mismo Duatlón), pero que fue la primera experiencia en una transición. Y llegó el día 16 de junio, fui con Vero a recoger el dorsal y nos encontramos con una enorme cola que nos hizo esperar durante casi 1 hora a pleno sol. Lo recogimos, preparé todo y el sábado a la Casa de Campo.

Mi primera obsesión no era que me diera un calambre o que no aguantara el triatlón...mi primera obsesión era ¡no tragar agua del lago de la Casa de Campo!. Tenía muchos nervios a medida que se acercaba el momento de lanzarse al agua. Iba viendo como las primeras series iban saliendo y me agobiaba el hecho de pensar que por detrás había más series y que me iban a pasar, agobiar o golpear mientras nadaba. Me puse lo más esquinado posible para no molestar a los buenos y...¡pistoletazo de salida!

¿Os acordáis de mi primera obsesión?, pues a los 3 minutos...toma trago de agua, pero lo peor no fue eso, lo peor fue que en esos 3 minutos ya había aprendido la Ley Inexorable de la Natación...no tiene absolutamente nada que ver nadar en piscina que en aguas abiertas. ¡Qué mal lo pasé!, sensación de mareo (David me dijo que por tragar agua), no era capaz de nadar más de 1-2 minutos seguidos a crol, un rato me puse a espalda y casi acabo en el muro...realmente horroroso. Solo quería salir del agua, y al final salí, con un tiempo de 19:29 (750 m), pero salí...y ¡qué mal olía (yo) al salir! el lago de la Casa de Campo se había quedado impregnado en mi, jejeje. Y cogimos la bici, que era, obviamente mi mejor sector.

El recorrido eran 21 km aprox, el típico de 3 vueltas con la subida a Garabitas. Aquí empecé a pasar a muchos triatletas (siempre hablo de populares), a los que la bici se les hacía dura, sobre todo la subida a Garabitas (que no es para nada dura) y la primera rampa nada más salir de la T1. Antes de finalizar el sector, se me soltó una brida del sensor del cuentakm y me tuvo parado unos dos minutos. Acabé la bici en 56:37, y lo de los dos minutos se ve claramente en el hecho de que las dos primeras vueltas las hice en 18 minutos, y la última en 20. Y ya quedaba solo la carrera.

Mucho calor hacía esa mañana, y yo no llevaba ni agua ni nada, para la carrera. Me acuerdo que cada paso por las duchas de lluvia que ponen, era un alivio. La carrera eran 5 km, o lo que es lo mismo, prácticamente dos vueltas completas al paseo de los plátanos. A pesar de ser solo 5 km..y a un ritmo, digamos normal, se me hizo duro. Al final, mi tiempo en la carrera fue de 25:49, y mi tiempo final en el Triatlón, 1:46:20. Mi objetivo era 1:45, así que si restamos el parón de los dos minutos, se puede decir que lo conseguí :).

El primero, de lo que se iba a convertir en mucho más, gracias, sobre todo, a TRIMAD. Pero eso va para el siguiente...Lisboa 2013.

P.D: No pongo fotos, porque las tres únicas que me hizo Sergi ese día, no las encuentro jejeje







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