viernes, 3 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 4: Bran - Rasnov - Brasov

El segundo día que más temía porque era el día que íbamos a visitar el lugar más famoso de toda Transilvania, el mal llamado Castillo de Drácula (El Castillo de Bran). Nos levantamos pronto con la idea de llegar sobre las 9, hora de apertura del castillo y también para evitar el tráfico y las más que probables aglomeraciones en las cercanías de Bran.

Y la verdad es que lo hicimos bien, puesto que llegamos sobre las 9:15 y ya había bastante cola, pero aceptable. Apenas esperamos unos 20 min para comprar la entrada y luego, eso sí, otros 30 para entrar al Castillo...y eso llegando a primera hora!!. Por supuesto, nos volvimos a beneficiar del carnet de estudiante.

El Castillo por fuera es bonito, tanto la vista que hay de él, como el jardín que lo rodea merece la pena la visita...en cambio su interior, como ya había leído en varios blogs, no merece la pena y dista mucho de el de Peles e incluso Pelisor. Tienes que armarte de paciencia para pasar de sala a sala, debido a las aglomeraciones. Si compras la audioguía (que no está de más para enterarte un poco de la historia del Castillo) puedes hacer tiempo para que la gente vaya pasando y luego ir algo más desahogado.

Como veis, el interior del castillo no es gran cosa

Decía lo de mal llamado Castillo de Drácula, porque no es el verdadero Castillo de Vlad Tepes. La fama del Castillo de Bran viene dada por la novela de Bram Stoker, puesto que fue el castillo en el que se inspiró para su exitoso libro. El verdadero Castillo de Vlad Tepes, que está en ruinas, se encuentra en Poenari.

Las vistas al patio

Para mí, lo más bonito de Castillo de Bran es las vistas que hay al patio desde las terrazas y el propio patio. Cuando salimos del Castillo, ya había mucha más cola tanto para entrar al Castillo como para comprar las entradas, pero nosotros ya lo teníamos hecho, compramos un par de cosillas (es lo que toca) y nos fuimos camino del segundo destino del día, la Fortaleza de Rasnov.

Por fuera ya es algo más bonito, me quedé con ganas de ir a verlo de noche

Tardamos apenas 25 minutos en llegar a Rasnov. Pensaba que iba a estar menos masificado, pero había bastante gente y era complicado aparcar. Hay un aparcamiento de pago, pero como todos los coches estaban aparcados en la cuneta y el aparcamiento de pago no te eximía de subir el kilómetro y algo que hay hasta la fortaleza, pues tuvimos suerte y aparcamos relativamente cerca.


Hay una opción para no subir andando, que es un tractor que sube hasta la fortaleza por apenas 1 euro y para el que había que esperar algo puesto que había muchos niños. ¿Por qué había tanto niños? pues porque a mita de subida se encuentra un DinoPark y para qué engañaros, me quedé con ganas de entrar jajaja.



La Fortaleza de Rasnov

Merece la pena subir andando y merece la pena entrar en la fortaleza porque te ofrece algo distinto a lo que habías visto. La fortaleza fue creada para defender a la población de los ataques de los turcos y los tártaros. Dentro se refugiaba la población campesina para soportar estos ataques y sobrevivir mientras duraban las oleadas.

Tiene una bonitas vistas de Valaquia y Transilvania y dentro de sus calles (sí, parece un pueblecito medieval porque lo han reformado) hay tiendas que animan el recorrido.

¡Parecía un pueblo medieval!

Tras algo más de una hora dentro de la fortaleza, nos acercamos hasta el funicular y las letras del cartel de Rasnov, pero no pudimos llegar hasta las mismas y tocarlas, aunque sí nos pusimos a su altura.

Rasnov imitando a Brasov...o es al revés??

Hora de volver a Brasov. Por el camino se va viendo desde lejos una bonita iglesia ortodoxa con cúpulas doradas que brillan durante todo el trayecto. Nos acercamos, pero estaba cerrada. Era la iglesia de los apóstoles de Ghimbav, y ya os digo que no sé cómo seria por dentro, pero por fuera era preciosa.

Decidimos parar y comer en Brasov antes de ir al hotel y elegimos lo que para mí ha sido el mejor restaurante del viaje (Caru cu bere aparte), la taberna Sarbului, un restaurante Serbio en el que se come muy bien y a buen precio.

Ya que estábamos en Brasov, decidimos ver cosas que nos quedaban pendientes, como el callejón más estrecho de Europa (me cuesta creerlo), la Sinagoga (toda una experiencia porque entramos en pleno acto), las puertas de la ciudad y la Iglesia de San Nicolás. Todavía tuvimos fuerzas para subir a la ciudadela, que aunque sabíamos que estaba cerrada (eran más de las 5) ofrecía unas vistas de toda la ciudad. Nos costó llegar, porque pensábamos que estaba más cerca, pero tras subir por un sendero, nos plantamos en la gran explanada de la Ciudadela y, en efecto, hay bonitas vistas, pero luego las veríamos mejores.


El callejón más estrecho de Europa...me cuesta creerlo

La Sinagoga...muy bonita

Poarta Ecaterinei
 Ya sí, era hora de ir a descansar un poco para coger fuerzas para bajar a cenar y rematar dos visitas que nos quedaban, la Torre Blanca y la Torre Negra. La primera fue la sorpresa del día, puesto que custodia toda la ciudad y supera las vistas de la Ciudadela. Lástima que cuando llegamos estaba cerrada. La Torre Negra la vimos después de cenar y tampoco se veía muy bien, aunque están muy cerca la una de la otra.

Torre Blanca, uno de los secretos escondidos de Brasov

Las Vistas desde la Torre Blanca

La Plaza de noche, más bonita todavía
El segundo día en Brasov cundió mucho y me hizo querer más a la ciudad. Me llevé una gran impresión el segundo día. Merece la pena visitarla :).

jueves, 2 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 3: Bucarest - Sinaia - Brasov

Para qué engañarnos, temía este día. Había leído tantas cosas malas de conducir por Rumanía, que tenía cierto temor a ello jejeje. Además era el día que visitaríamos uno de los sitios más turísticos, el Castillo de Peles en Sinaia y también temía que hubiera una larga cola, puesto que llegaríamos casi 1 hora después de que hubiera abierto y tendríamos que dejar el equipaje en el coche.

Fuimos a por el coche de alquiler (con sixt, a escasos 500 metros de nuestro hotel). Nuestro coche para la aventura de 8 días por Transilvania, fue un Opel Corsa, suficiente para las dos. Lo único malo es que no tenía la bandeja trasera por lo que el equipaje quedaba un poco expuesto. A las 10 de la mañana pusimos rumbo al primer destino, Sinaia.

La salida de Bucarest fue mejor de lo esperado y el primer tramo también puesto que era una autovía de casi 100 km (más de lo que yo había pensado). Me sorprendió que en medio de esa autovía había pasos de peatones, sin semáforos ni nada!!!, es como si en la Castellana no hubiera semáforos!, normal que haya accidentes jajaja.

Llegamos a Sinaia sin muchos problemas y sin haberme encontrado a los famosos rumanos kamikazes de los que tanto había leído jejeje. Subimos al Palacio de Peles, por supuesto imposible aparcar, así que subimos un poco más arriba donde había varios coches aparcados en una cuneta y ahí lo dejamos, con bastante miedo de encontrarnos el coche abierto a la vuelta.

Parecía que había mucha cola, pero comparada con la que hubo después, no fue gran cosa. Apenas esperamos 20 minutos de cola para comprar las entradas. Comparado con el resto de Rumanía, es caro, 30 leis, (60 si haces las dos plantas) y otros 35 si quieres hacer fotos, además lo vigilan bastante, así que yo los pagué. Es verdad que como Vero tiene Carnet de Estudiante, pues nos aprovechamos bastante, puesto que hay muchos descuentos para ellos, en este caso, con el carnet de estudiante, la entrada costaba la mitad, 15 leis.

Nos hicieron ponernos unas bolsas en los zapatos y entramos. Más bien es un Palacio, en vez de lo que conocemos como Castillo. Encargado por Carol I, en el siglo XIX, sirvió primero como residencia monárquica y después como residencia presidencial. Fue el primero en ser iluminado por corriente eléctrica y la verdad es que es muy bonito. Las habitaciones tienen mucho mobiliario con bonitas decoraciones todas ellas.

La visita dura unos 30-40 min, depende del nivel de detalle que quieras hacer. Después fuimos a su hermano pequeño, el Castillo (Palacio) de Pelisor. Este fue construido para residencia de verano de los hijos del rey. Mucho más pequeño, con menos gente pero también recomendable para ver.

Castillo de Peles

Castillo de Pelisor



Eran casi las 2, pero decidimos ver primero el Monasterio de Sinaia. Y aquí empezamos a comprender que lo que en Rumanía llaman Monasterios, dista mucho de lo que en España entendemos como tal. Por supuesto, de estilo ortodoxo, es precioso, tanto por dentro como por fuera, pero yo le daría más nombre de iglesia o catedral que de Monasterio.

Monasterio de Sinaia
El Monasterio por dentro
Fuimos a comer tras buscar en Tripadvisor un buen restaurante, que estaba en un hotel, y al que no vi manera de entrar, así que entramos en el primer sitio que vimos...y fue la peor elección del viaje. Era una terraza al aire libre, que tenía buena pinta, pero luego no fue gran cosa y un servicio bastante malo.

Empezaban a caer las primeras gotas y pusimos rumbo a Brasov (el coche estaba intacto, por cierto). Había un gran atasco para salir de Sinaia (de esto también había leído) pero, bendito google maps, me desvió un camino alternativo que igual nos ahorró 20-30 min de atasco y encima nos brindó un lugar con unas bonitas vistas de las montañas de Sinaia.

Punto para ti, Google Maps jejeje
Conducimos por una carretera bonita, bien asfaltada, con mucho bosque y con algún adelantamiento al límite por parte de los rumanos, pero desde luego, nada parecido a lo que yo me esperaba, y llegamos a nuestro hotel, el Grand Hotel Brasov, situado a las afueras de la ciudad y elegido a última hora, puesto que me di cuenta de que el apartamento céntrico que había cogido no tenía parking...y aparcar en Brasov, aparte de que no es gratis, es bastante complicado.

Buen hotel, cerca del Zoo y del parque de atracciones, pero con la pega de estar alejado del centro, pero no nos importaba porque teníamos coche ;). Tras descansar un poco, nos dirigimos al centro de Brasov para dar una vuelta y buscar un sitio para cenar.

Lo primero que hicimos es ver la Biserica Negra, de estilo gótico, una de las más importantes del Este de Europa y cuyo nombre viene de un incendio a finales del XVII que la dejó el tono negro que tiene. Nos decepcionó un poco jejeje. Después paseamos por la bonita Plaza Sfatulu, punto de partida de la Strada Republicii, la calle central, llena de vida, terrazas y bares.

La Iglesia Negra...mucho más impresionante por fuera que por dentro.
Brasov con su cartel a los Hollywood
Piata Sfatului

No quisimos complicarnos la vida ese día, y cogimos unas hamburguesas del Mcdonald y nos las llevamos al hotel, había sido un largo día y había que descansar.

martes, 31 de octubre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 2: Visita guiada por Bucarest

Para el segundo día habíamos contratado una excursión guiada por la ciudad, un tour privado. No somos mucho de estas cosas, pero por asegurarme la entrada al Parlamento y dado que Vero tampoco podía estar caminando todo el día, decidimos que era la mejor opción.

Seguramente no habría hecho falta, pero leí que para visitar el Parlamento, o se reserva por mail más de 9 personas, o lo tienes que hacer 24 horas antes por teléfono y, claro, no me fío yo de mi inglés para hablar por teléfono jajaja.

Tras mirar muchas, la única que especificaba claramente que se visitaba el Parlamento fue Rumanía Viajes así que contacte con ellos y muy bien. Nuestro guía, Christian, fue puntual y hablaba español más que decentemente, puesto que había vivido en Barcelona bastante tiempo.

El recorrido empezaría en el Museo de la Aldea y, tras atravesar la avenida principal y ver el Arco del Triunfo y el monumento a los aviadores, el Museo de la Aldea.....estaba cerrado. Era algo previsible según nos acercábamos, puesto que el 15 de agosto, como en España, es festivo nacional desde hacía 1 o 2 años. Yo creo que ni muchos de los propios rumanos lo sabían. Así que la siguiente parada fue el Ateneno.

Bueno, hay que decir que si contratas el tour, todas las visitas están incluidas en el precio del mismo, así que por esa parte nos despreocupamos.

El Ateneo es muy bonito, la visita no dura mucho porque no tiene mucho que ver, pero las dos salas que se ven, tanto el recibidor como el auditorio, son de gran belleza. La entrada, como todo en Rumanía, era muy barata, aunque no sé muy bien cuánto (creo que 10 leis, unos 2,5 euros).



Después vimos la Plaza de la Revolución (que ya habíamos visto en nuestro paseo nocturno del día anterior), el lugar en el que Ceacescu dio su último discurso antes de escaparse en helicóptero y nos dirigimos a la Biserica Kretzulescu de estilo ortodoxo y una de las más antiguas de Rumanía.

El tiempo pasaba rápido y ya casi era hora de ir al Parlamento. El segundo edificio más grande del mundo después del Pentágono. Yo diría que la visita es imprescindible, más que nada porque es de lo poco diferente que te ofrece Bucarest. Ceacescu quería que Bucarest fuera una imitación de París (de ahí el Arco del Triunfo, entre otras cosas) y hacía todo a lo grande. La visita del Parlamento nos llevó casi dos horas y tiene salas tan grandes como bonitas. En esas 2 horas apenas vimos un 5% del edificio y eso que todavía no está terminado.




Como siempre lo mejor llega cuando te sacan a la terraza y tienes una magnífica visión del Bulevar Unirii. En esta terraza Ceacescu quería dar los discursos, pero estaba tan lejos de la gente, que al final se tuvo que acercar más.

Las vistas desde la terraza del Parlamento
Nos reunimos nuevamente con nuestro guía y finalizamos el recorrido viendo parte de la corte Vieja y la Iglesia de Stavropoleos, por supuesto, de estilo ortodoxo y para mí, más interesante que la anterior.

Al ser festivo no pudimos reservar en el famoso Caru cu Bere (la guía nos hacía la reserva) pero nos guardamos ese comodín para otro día. Eso sí, Christian nos recomendó subir por la noche al restaurante Victoria...más tarde vendrá el porqué ;).

Fuimos a comer y a descansar un rato antes de dedicar la tarde al parque más grande de Bucarest, el Parque Herastrau. Cogimos el metro para ir (nos gusta coger el metro en las distintas ciudades a las que vamos) y en apenas 3 paradas llegamos. Es un parque bonito, no voy a decir que no. Tiene un lago por el que se puede pasear en barca, una islita conectada por un puente e incluso había hueco para un festival de cerveza o algo similar, con género de muchas ciudades del mundo.


El lago del Parque Herastrau

Me pareció curioso ver este recuerdo a Michael Jackson

Tras casi 2 horas y un helado, salimos del Parque y nos paramos a observar el Arco del Triunfo. Yo no he estado en París, pero supongo que será idéntico, además la luz del atardecer le daba un toque más bonito todavía.

El Arco del Triunfo de Bucarest

Intentamos bajar andando, pero Vero estaba muy cansada y al poco cogimos el metro de vuelta al hotel.

Salimos en búsqueda del Victoria, y resultó ser un restaurante-pub en una terraza de un cuarto piso, descubierta, con unas bonitas vistas de Bucarest y, por supuesto, lleno de rumanos que estaban cenando y bebiendo. Imposible cenar, una lástima porque hubiera merecido la pena.

Las vistas desde el restaurante Victoria

Al día siguiente comenzaría la aventura.





lunes, 30 de octubre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 1: La llegada a Bucarest

Se hizo de rogar pero por fin llegó el día de nuestro viaje a Rumanía. Tras semanas y semanas buscando información sobre recorridos, al final decidimos que haríamos Transilvania, para lo que me guié por este excelente blog: Viajeros30.com.

El recorrido a seguir fue casi idéntico aunque utilizamos más días. Según se acercaba el día, más ganas tenía de ir a Rumanía. Todo lo que leías en Internet hablaba de un país maravilloso y precioso, y es muy bonito, aunque desde mi punto de vista, igual la gente exagera un poco.

Lo más caro para ir a Rumanía son los billetes, y eso que vuelan aerolíneas de bajo coste. Para la ida cogimos el vuelo directo con Air Europa por casi 400 euros los dos....pero llegaba a las 5 de la tarde a Bucarest...las de bajo coste, aunque eran algo más baratas (no mucho...entre los dos no más de 50-60 euros) llegaban a las 12 de la noche o las 4 de la mañana y, sinceramente, después de la experiencia de Buenos Aires, y más en el estado de Vero, prefiero pagar 50 euros más y llegar cómodo y descansar.

Para la vuelta me volví loco...los vuelos directos con Ryanair y similares no bajaban de 180 euros...y eso que era entre semana....y no pago 180 euros por volar con una de bajo coste...al final encontré una combinación vía Berlín que fue, salir de Bucarest a las 11 rumbo a Berlín, por unos 25 euros cada uno...y volver de Berlín a Madrid a las 9 de la noche, por unos 60 euros...total, un ahorro de casi 100 euros por cabeza...en este caso si me importaba jajaja.

El vuelo realmente fue con Tarom y transcurrió sin ningún problema aunque el despegue y el aterrizaje fueron algo más fuertes de lo habitual.

Llegamos a Bucarest, y nos dirigimos a coger el 783 que es el autobús (junto con el 780) que te lleva al centro. Los billetes los tienes que comprar en la taquilla y la señora no estaba muy por la labor de aceptar billetes de 50 leis...por lo que tuvimos que pagar con tarjeta una cantidad de unos 3 euros para los dos.

El autobús tarda unos 40 minutos en llegar al centro y desde nuestra parada (Piata Universiti) hasta el hotel (Novotel) no había más de 8 minutos andando. Llegamos al hotel, descansamos un ratito y salimos a dar una vuelta. Bajamos por Calei Victorei, una de las más importantes de Bucarest, rumbo al Parlamento que, aunque lo íbamos a ver al día siguiente, era la primera parada obligatoria.

Iglesia Stravopelos
Después volvimos atravesando el Parque Cismigu, en el que los cuervos te hacían pensar que estabas en la película de Brandon Lee, y acabamos el primer recorrido por el Ateneo y la Biblioteca.

¡El Parlamento!
El Parque Cismigu

Para cenar el primer día no nos complicamos mucho y fuimos a un italiano enfrente del hotel y comprobamos que Rumanía, como ya había leído, es muyyyy barata.





El Ateneo

La Biblioteca (antigua)

martes, 8 de agosto de 2017

Ironman de Vitoria: Conclusiones

La primera y más obvia, NO DEJÉIS DE ENTRENAR LA FUERZA si estáis preparando una prueba de media o larga distancia, es TOTALMENTE NECESARIO. Esta temporada sacrifiqué el ir al gimnasio, por el hecho de entrenar la natación con mis compañeros del Club Trimad y un campeón como Dani Molina. Eso me obligaba a ir al gimnasio dónde teníamos la piscina, el SAGE 2000. Al principio lo intenté pero un gimnasio que te pilla a más de 20 minutos en coche de casas y en el que, para colmo, es complicado aparcar, tiene todas las papeletas para ser abandonado y eso sucedió.

No acabé nada satisfecho. Al igual que puedo decir que en el Iberman, hice un Ironman, a pesar de hacer 15 horas, esta vez solo puedo decir que he terminado un Ironman, sin más, y eso que he bajado casi hora y media mi tiempo, pero claro tiene truco.


La entrada triunfal

Esta bajada de tiempo se debe a la bici, un recorrido mucho más llano, y en el que invertí bastante menos tiempo en los avituallamientos. Al final, miro los tiempos y veo que en la natación tardé lo mismo, y en la carrera solo 5 minutos menos, lo que confirma mi desilusión por el pinchazo en la maratón.

A poco que se hubiera dado normal, habría bajado de 13 horas, es más me habría acercado a las 12:30...quizá 12:45, pero bueno, un Ironman te pone en tu sitio, y por esta razón no estoy contento. 

No me gusta andar durante tanto tiempo...y tampoco lo entiendo, porque un Ironman es para correr, a más o menos ritmo...pero si andas durante 15-20 o más (que los hay) kilómetros...es porque ya vas predispuesto a ello...y eso no es serio. Otra cosa es que por imprevistos que te sucedan durante la carrera, no te quede otra que terminar ya de cualquier manera...pero ir predispuesto a eso....

Por lo demás, el Triatlón de Vitoria es espectacular, está muy bien organizado, aunque quizá es mejorable el asunto de tener que estar moviéndote el día de antes de una transición a otra. Lo malo del Triatlón de Vitoria....el precio, de todo. Un triatlón que hace un par de años no llegaba a 300 euros, para la edición del 2018 ya estará casi en 400, si lo contratas (casi obligación, porque nunca sabes lo que te puede pasar) con seguro de anulación. Y el precio de los apartamentos y hoteles ese fin de semana es desmesurado. Entre un finde normal y el del triatlón puede haber diferencias de 200 y 300 euros.

Seguramente volveré a hacer otro Ironman, aunque voy a tener que esperar un tiempo por otros motivos :). En realidad me quedan 3 pendientes jajaja, el de Madrid, uno de la marca Ironman y el Northwest Triman de As Pontes...dentro de unos años, quién sabe ;).

Lo que nadie me va a quitar es que, de peor o mejor manera, he terminado dos Ironmans :).

lunes, 7 de agosto de 2017

Ironman de Vitoria: la maratón

Al llegar a la transición, vi por fin a Vero y Carmen que llevaban un rato esperando jejeje. Transición bastante rápida, para lo que soy yo jajaja. Esta vez me cambié hasta los calcetines. Iba perfecto para acabar en 13 horas o algo por debajo, si la carrera se daba normal, es decir a unos 6 min el kilómetro, que era lo que tenía pensado.

Como el gps estaba en modo de ahorro, no tenía una referencia clara de los kilómetros, aunque los dos primeros apenas contaron, puesto que paré en el avituallamiento y a orinar, para correr tranquilo. He de decir que en este aspecto, Vitoria supera con creces a cualquier otro triatlón que haya disputado. Había baños en cada avituallamiento y ¡bastante limpios!. Es de agradecer.

Pero nada comparado a lo que me encontré en el km 2,5. Todos mis compañeros del Club Trimad, cantando, bailando y animando a todos los triatletas que estábamos compitiendo.

Parte de los componentes del Club Trimad, ¡con megáfono y todo!
Durante los primeros kilómetros parece que las piernas van aguantando bien y tengo mi objetivo en el km 7, dónde se encontraba el avituallamiento personalizado en el que estarían Vero, Carmen, Luismi y mi sobri, para darme el tan ansiado Red Bull, lástima que todavía estaba congelado y poco pude beber en esta vuelta jejeje.

El recorrido se hace ameno, hay mucha gente animando y da gusto la verdad. Era cierto todo lo que me habían hablado de Vitoria.

Paso la primera vuelta en torno a la hora, pero a partir de aquí la cosa ya empieza a complicarse. Empiezo a notar los aductores bastante cargados y a acordarme de la frase de mi fisio y osteópata....no tienes nada de fuerza en los aductores, en la larga distancia te va a pasar factura. Y comenzaban a pasarla...vaya que si.

Aquí todavía vamos bien

A partir de aquí empiezo a pensar en que el objetivo es llegar al km 31, es decir, completar la tercera vuelta, y si a partir de ahí tengo que andar, lo haré. Si no consigo llegar...abandonaré, porque no me parece serio realizar tantos kilómetros andando.

Miguel Ángel y yo nos vamos alternando, sin querer, pero mola jejeje. Me comenta que tiene problemas en el estómago, yo en cambio empiezo a sentir dolores también en la espalda. Llevé durante todo el camino un spray de gel frío que ya me había empezado a echar en los aductores y en el avituallamiento personalizado le dije a Vero que me lo echará en las lumbares, puesto que también empezaban a sufrir...¿adivináis? sí, otra zona que no ha destacado por su entrenamiento esta temporada.

Cada avituallamiento es una tortura, porque las tentaciones de andar son muy grandes, pero tengo que intentar cumplir el objetivo. Para entonces, ya me había cruzado con todos mis compis de Trimad, Alberto, Nacho y Sergio que estaban haciendo un gran Ironman, y también con Jesús, al que llevaba muchísimo tiempo sin ver puesto que emigró para tierras gallegas.

La cosa ya se ha complicado
Consigo la tan ansiada tercera goma. En la plaza se encuentran Vero, Carmen, Luismi y Sergio animándome....mi cara lo dice todo...no puedo más, pero he llegado hasta el kilómetro 31, ya no voy a abandonar.

Empieza a anochecer y a nublarse con amenaza de tormenta. Decido que andaré 1 km y correré otro...mentira....decido medir y veo que corriendo hago casi 7:30 y andando no llego a 9....así que voy en modo marcha...Los aductores no pueden más.

Cae un chaparrón, para darle más épica al asunto y refrescarnos un poco. Me propongo que los últimos 5 km si que correré uno y andaré otro....más o menos lo mantengo...ando del 8 al 9...último avituallamiento y a correr y disfrutar el último km.

DEFINICIÓN GRÁFICA DE UN IRONMAN



Hacía rato que el objetivo era solo cruzar la meta, ya sabía que no iba a bajar de 13 horas. Última curva, como siempre, Trimad todavía aguantando, no sabéis lo que se agradece que tus compañeros, que ya han terminado (puesto que muchos eran del half) sigan ahí hasta el final, no en todos los lados lo hacen.

Giro hacia meta, está Vero, la beso, sin ella, todo esto no habría sido posible y cruzo la meta. 5:19 en la maratón para un 13:35 final. Finisher por segunda vez, he bajado en casi hora y media mi tiempo del primer Ironman...pero......algo me deja insatisfecho.


FINISHER!



viernes, 4 de agosto de 2017

Ironman de Vitoria: sector de ciclismo


Unos 8 minutos de transición, nada que ver con la de hacía 2 años, aunque es cierto que tampoco estaba el problema del gemelo. Supuestamente la bici era el sector que menos había entrenado, aunque también es verdad, que es el que menos necesitaba entrenar.

Vamos a por lo más divertido, ¡la bici!

El recorrido de Vitoria tampoco tenía mucho que ver con el Iberman. Aquel eran unos 2000 metros de desnivel en 170 km....Vitoria no llegaba a 1000 en 180, con lo que habría una reducción significativa de tiempo. Además, otro cambio era que iba con acoples, y se notan, vaya si se notan.

Ya en los primeros kilómetros noto que el viento va a ir justo en la dirección contraria a la que yo quería. Daría de cara en el tramo más rápido, de Salvatierra a Vitoria, pero bueno, también ayudó en en los primeros 30 km que tendían hacia arriba.

Es un paisaje muy bonito, con buen asfalto, y gran ambiente. Llevo agua de sobra, puesto que el bidón todavía me aguanta con hielo, así que el primer avituallamiento de Salvatierra lo paso rápido, y tras girar, comienzo el viento de cara. No es un viento que te frene totalmente, pero si que resta algo de velocidad.

La temperatura es buena, las sensaciones también. Paso por el primer punto casi a una media de 30. El objetivo eran los 28, así que íbamos bien, aunque es verdad que faltaban los 10 km más duros, los de la presa que rodea Landa, que entre el viento y que es la parte más dura del recorrido, harían bajar la media. 

¡Muy chulo el paisaje alavés!
Ya, en la segunda comienza a apretar el calor y paro a coger agua en todos los avituallamientos. En el segundo paso por Salvatierra me paro a comerme el Sandwich. Perdí unos 7 minutos, pero probé a comerlo sobre la bici días atrás y no me encontré del todo cómodo, así que 7 minutos más no me iban a suponer gran cosa (comparado con los 15 que tardé la otra vez jajaja). Claro, lo malo es que me fueron pasando todos los que había ido dejando atrás.

Reanudé la marcha y la media ya había bajado algo de 29, tras el segundo paso por Vitoria, y con el calor apretando de verdad, decidí bajar algo el ritmo, el viento empezó a soplar algo más fuerte y decidí guardar algo de fuerzas para la tercera vuelta que era muy favorable.
Las fotos, cuando vas acoplado, quedan bastante bien jajaja
Ni que decir tiene que ya había recuperado de sobra el terreno perdido con los que me habían pasado en el avituallamiento. La tercera vuelta se hace rápida, son solo 34 km, más de bajada que de subida, pero lo que se me hizo muy largo fue la entrada a Vitoria, no se si fueron 2-3 km pero muy largos callejeando.

En el único tramo en el que nos cruzábamos los ciclistas, me encontré las 3 veces con Miguel Ángel, al que sacaba unos 2-3 km. Me alegraba por él, y sabía que en la carrera me cogería con lo que podríamos acabar casi a la par.

Acabé la bici en 6:22, recuperando gran parte del tiempo perdido en la natación y a una media algo superior a 28. El sector menos entrenado, resultó el que mejor se dio.


jueves, 3 de agosto de 2017

Ironman de Vitoria: la natación

Pues llegó el día, 9 de julio, Ironman de Vitoria. La verdad es que está muy bien organizado y pusieron autobuses para los triatletas y acompañantes desde los distintos hoteles en los que nos alojábamos. En mi apartahotel, había dos salidas, una a las 5:45 y otra a las 6:40, que fue por la que me decidí, puesto que yo lo de esperar 3 horas en el lugar de la competición, lo llevo muy mal.

Esto de los autobuses era porque, con buen criterio, el día de la prueba no se puede acceder a la zona de Landa con vehículo propio.

El día anterior ya habíamos dejado las bicis y el material y gran parte del material que íbamos a utilizar. Nada más llegar me encuentro a mis compañeros del Club Trimad, por lo que la espera se hace mucho más llevadera.

A las 8:30 se daría la salida Half y a las 8:50 la nuestra del Full. Somos muchos, más de 1200, por lo que no quiero complicarme y como siempre, me colocó atrás para no tener agobios.

Suena la bocina y nos lanzamos al agua, espectacular de temperatura y limpieza. Dio igual que saliera desde atrás, 1200 personas somos muchas y era muy agobiante nadar así. Me tuve que parar un poco unas 4 o 5 veces, hasta que ya más o menos pude coger ritmo sin tanto agobio, aunque obviamente, me costó hacer metros de más.

Con el miedo a que se me subiera el gemelo, apenas movía las piernas, pero tenía buena sensación, no estaba nadando mal del todo, hasta que al girar la tercera boya para volver a la orilla y dar la segunda vuelta, me desvió mucho, tanto que casi me choco con los que habían empezado la segunda vuelta.

Reoriento el ritmo y parece que sigo nadando decentemente. Salgo del agua, miro el reloj y 45 minutos, bueno...ligeramente peor de lo previsto pero estamos en tiempo.

Listos para comenzar la segunda vuelta

La segunda vuelta debería ser más rápida, porque ya podía nadar tranquilamente. Al final, tu te conoces y sabes si tus sensaciones son buenas o malas, y a la mitad de la segunda vuelta, empiezo a notar los brazos cansados (lo achaco a falta de fuerza, puesto que esta temporada no he podido trabajarla mucho), sin embargo, no tengo la sensación de estar haciendo metros de más.

Sé que he bajado algo el ritmo, pero no pensaba en el desastre. Salgo del agua, miro el reloj y veo, 1:36...en un primer momento pienso que guay, he hecho la segunda vuelta en 40 minutos...luego lo pienso y digo, qué coj....50!!!!!!!, cómo ha sido posible!!!, la única explicación es que me tuve que desviar mucho más que en la primera, porque 5 minutos de diferencia son muchos metros, más cuando técnicamente nadé sin los problemas de la primera vuelta.

En fin, toda la temporada entrenando para acercarme al 1:20 y al final..hice peor tiempo que en el Iberman hace 2 años, con todos los problemas del gemelo y las medusas...para flipar!!!.



miércoles, 5 de julio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: la rotor sierra norte

Al día después del acuatlón tocaba la cicloturista rotor sierra norte, que no la quería para otra cosa que hacer km de calidad y con puertos, que no había subido ninguno en todo el año. Un buen madrugón para ir camino, nuevamente, de Buitrago, puesto que la salida era a las 8 de la mañana.

A las 6 de la mañana todavía hacía una temperatura agradable, pero eso iba a durar poco. De Trimad fuimos Quique, al que hacía mucho que no veía, Sergio, Nacho y Alberto (a la larga), más algunos que fueron a la distancia corta como Miguel, Noe y Sandra.

Antes de salir todo era felicidad jejeje

En las cicloturistas se va rápido...muy rápido jejeje, durante los primeros 15 km intenté seguir a Sergio, pero aguanté solo unos 10 jajaja...así que decidí ponerme en otra grupeta más acorde a mi ritmo hasta llegar a Canencia.

Conocía la mitad del recorrido, pero la parte más dura, la que subía el Puerto de la Puebla, era totalmente desconocida, y eso, no nos vamos a engañar, se suele pagar jejeje. Fui con algún grupo que otro hasta el avituallamiento en lo alto de Canencia...a partir de ahí todo se desperdigó bastante y fui en solitario, hasta bustarviejo donde me encontré con un ciclista bastante más mayor que yo, pero que como le daba, con el que fui todo el camino hasta poco antes de llegar.

En plena subida a Canencia

Pasada las 10 de la mañana el calor ya se iban notando...El tramo de antes de llegar al pueblo de La Puebla (y antes de iniciar la subida al puerto) es horroroso...un asfalto en pésimas condiciones y peligroso, pero bueno se hizo. Avituallamiento en el pueblo y empieza el infierno.

En plena bajada de Canencia :D

El puerto empezaba en el km 96...hasta ahí había mantenido una decente media de 26...y pensaba que iba bien la cosa...pero a los 2 km del puerto empiezo a notar que me pesan las piernas...(normal dado el tute de semana que llevaba) y empiezo a dudar de ser capaz de subir alguna rampa dura... Un poco más adelante decido parar a la sombra, mear, tomarme un gel, echarme un poco de agua por la cabeza.....la verdad es que me viene bien y corono el puerto mejor de lo que lo he empezado.

Se supone que ahora empezaría un tramo de bajada....pero este dura apenas 3 km, antes de comenzar los, probablemente, 35 km más eternos de mi vida...Qué terreno más pestoso!!! ni un km llano, todo sube y baja...realmente más sube que baja....son casi las 2 de la tarde y los 4-5 que nos juntamos (atrás ya había quedado mucha gente fuera de controlo) estamos llegando al pueblo de El Cardoso, pensando que es último puerto....y que el avituallamiento estaría allí (como marcaba la hoja de ruta).

Coronando el primer tramo de la Hiruela

Doble error...ni último puerto, ni avituallamiento. Hay que subir los apenas 3 km de El Cardoso, para tener el último avituallamiento, antes de afrontar nuevamente el, ya sí, sexto y último puerto del día, nuevamente la Hiruela, por el lado largo. Hace mucho calor...hay una fuente muy fresquita y tentadora....cabeza para dentro, ¡qué gusto!...coca cola, gel, sandwich...y cabeza nuevamente debajo de la fuente...

A partir de aquí quedarían unos 25 km, en teoría solo era subir la Hiruela (unos 5 km) y todo casi descenso hasta Buitrago. Reanudo la marcha, y tras 2-3 km de bajada, llego al cruce en el que empezamos a subir la Hiruela, giro y....se me va la bici para un lado porque la cabeza se va para otro...siento como si me fuera a desmayar, intentó dar un par de pedaladas más, pero lo mismo, no soy capaz de controlar la bici. En estas situaciones lo tengo claro, parar y al suelo...si me desmayo, del suelo no me doy un buen golpe. Pero me costó parar...casi me caigo porque no tenía fuerzas para sacar la cala del pedal...me temblaban las piernas...me siento en el suelo y noto el brazo dormido.

Me miro el pulso, veo que está en orden...bueno algo bueno, no me voy a morir ahí jejeje. Sabía que abajo había una ambulancia y les digo a unos compañeros que venían detrás que la llamaran. Me preguntan que qué me pasa, se lo cuento. Me dicen que se quedan conmigo un rato (en realidad aprovecharon que uno había pinchado jajaja), mientras arreglaban el pinchazo. Nos ponemos a la sombra, bebo un poco de agua, me echo una poca por encima....Todo apuntaba a un golpe de calor.

Les digo que como luego es todo cuesta abajo, voy a intentar coronar con ellos la Hiruela. Reanudamos la marcha y a un ritmo lento pero seguro llegamos casi hasta la cima...cuando vuelvo a sentir las piernas raras. Les digo que tiren, que voy a coronar a pie (apenas eran 500 m) y ya vería en la bajada.

A tenor de la hora de la foto...aquí estaba dando lo último que me quedaba, coronando por última vez la Hiruela


Casi las 4 de la tarde ya. La media había bajado por debajo de los 22...tremendo. Corono a pie, me monto en la bici, ya con el coche escoba detrás mío, e inicio la bajada....no me fío, noto la cabeza extraña...bebo...y al minuto, noto la boca seca nuevamente...no es normal. Recuerdo que no es todo bajada lo que queda, que todavía falta el tramo de la presa hacia Buitrago y eso son otros 4-5 km picando hacia arriba y con viento en contra para rematar la faena. Pienso en muchas cosas, pero sobre todo en 2...el entrenamiento con 145 km y 6 puertos ya estaba hecho, y la edad para hacer tonterías ya se había pasado hace mucho.....veo una fuente a la sombra y decido pararme y abandonar por primera vez en mi vida, a falta de 20 km.

Aviso, me recoge el coche escoba y vamos pasando a los últimos que intentaban llegar a duras penas, mientras por la radio van comunicando desmayos, vómitos...hice bien en abandonar...otro día, quizá, os cuente el verdadero motivo que me hizo abandonar ;).

Ya un poco recuperado :)

Para todo hay una primera vez en la vida...y me toco no acabar una prueba por primera vez :), y no es el fin del mundo :).

Todavía quedaría un finde más dentro de esta locura de fines de semana consecutivos compitiendo. Al siguiente iríamos a Vitoria a reconocer el circuito de bici y hacer una travesía, aunque no de carácter competitivo. Pero eso, para el último capítulo del camino hacia Vitora...ahora que lo pienso, lo podía haber llamado Road to Vitoria, quedaba más chulo jajaja.