miércoles, 5 de julio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: la rotor sierra norte

Al día después del acuatlón tocaba la cicloturista rotor sierra norte, que no la quería para otra cosa que hacer km de calidad y con puertos, que no había subido ninguno en todo el año. Un buen madrugón para ir camino, nuevamente, de Buitrago, puesto que la salida era a las 8 de la mañana.

A las 6 de la mañana todavía hacía una temperatura agradable, pero eso iba a durar poco. De Trimad fuimos Quique, al que hacía mucho que no veía, Sergio, Nacho y Alberto (a la larga), más algunos que fueron a la distancia corta como Miguel, Noe y Sandra.

Antes de salir todo era felicidad jejeje

En las cicloturistas se va rápido...muy rápido jejeje, durante los primeros 15 km intenté seguir a Sergio, pero aguanté solo unos 10 jajaja...así que decidí ponerme en otra grupeta más acorde a mi ritmo hasta llegar a Canencia.

Conocía la mitad del recorrido, pero la parte más dura, la que subía el Puerto de la Puebla, era totalmente desconocida, y eso, no nos vamos a engañar, se suele pagar jejeje. Fui con algún grupo que otro hasta el avituallamiento en lo alto de Canencia...a partir de ahí todo se desperdigó bastante y fui en solitario, hasta bustarviejo donde me encontré con un ciclista bastante más mayor que yo, pero que como le daba, con el que fui todo el camino hasta poco antes de llegar.

En plena subida a Canencia

Pasada las 10 de la mañana el calor ya se iban notando...El tramo de antes de llegar al pueblo de La Puebla (y antes de iniciar la subida al puerto) es horroroso...un asfalto en pésimas condiciones y peligroso, pero bueno se hizo. Avituallamiento en el pueblo y empieza el infierno.

En plena bajada de Canencia :D

El puerto empezaba en el km 96...hasta ahí había mantenido una decente media de 26...y pensaba que iba bien la cosa...pero a los 2 km del puerto empiezo a notar que me pesan las piernas...(normal dado el tute de semana que llevaba) y empiezo a dudar de ser capaz de subir alguna rampa dura... Un poco más adelante decido parar a la sombra, mear, tomarme un gel, echarme un poco de agua por la cabeza.....la verdad es que me viene bien y corono el puerto mejor de lo que lo he empezado.

Se supone que ahora empezaría un tramo de bajada....pero este dura apenas 3 km, antes de comenzar los, probablemente, 35 km más eternos de mi vida...Qué terreno más pestoso!!! ni un km llano, todo sube y baja...realmente más sube que baja....son casi las 2 de la tarde y los 4-5 que nos juntamos (atrás ya había quedado mucha gente fuera de controlo) estamos llegando al pueblo de El Cardoso, pensando que es último puerto....y que el avituallamiento estaría allí (como marcaba la hoja de ruta).

Coronando el primer tramo de la Hiruela

Doble error...ni último puerto, ni avituallamiento. Hay que subir los apenas 3 km de El Cardoso, para tener el último avituallamiento, antes de afrontar nuevamente el, ya sí, sexto y último puerto del día, nuevamente la Hiruela, por el lado largo. Hace mucho calor...hay una fuente muy fresquita y tentadora....cabeza para dentro, ¡qué gusto!...coca cola, gel, sandwich...y cabeza nuevamente debajo de la fuente...

A partir de aquí quedarían unos 25 km, en teoría solo era subir la Hiruela (unos 5 km) y todo casi descenso hasta Buitrago. Reanudo la marcha, y tras 2-3 km de bajada, llego al cruce en el que empezamos a subir la Hiruela, giro y....se me va la bici para un lado porque la cabeza se va para otro...siento como si me fuera a desmayar, intentó dar un par de pedaladas más, pero lo mismo, no soy capaz de controlar la bici. En estas situaciones lo tengo claro, parar y al suelo...si me desmayo, del suelo no me doy un buen golpe. Pero me costó parar...casi me caigo porque no tenía fuerzas para sacar la cala del pedal...me temblaban las piernas...me siento en el suelo y noto el brazo dormido.

Me miro el pulso, veo que está en orden...bueno algo bueno, no me voy a morir ahí jejeje. Sabía que abajo había una ambulancia y les digo a unos compañeros que venían detrás que la llamaran. Me preguntan que qué me pasa, se lo cuento. Me dicen que se quedan conmigo un rato (en realidad aprovecharon que uno había pinchado jajaja), mientras arreglaban el pinchazo. Nos ponemos a la sombra, bebo un poco de agua, me echo una poca por encima....Todo apuntaba a un golpe de calor.

Les digo que como luego es todo cuesta abajo, voy a intentar coronar con ellos la Hiruela. Reanudamos la marcha y a un ritmo lento pero seguro llegamos casi hasta la cima...cuando vuelvo a sentir las piernas raras. Les digo que tiren, que voy a coronar a pie (apenas eran 500 m) y ya vería en la bajada.

A tenor de la hora de la foto...aquí estaba dando lo último que me quedaba, coronando por última vez la Hiruela


Casi las 4 de la tarde ya. La media había bajado por debajo de los 22...tremendo. Corono a pie, me monto en la bici, ya con el coche escoba detrás mío, e inicio la bajada....no me fío, noto la cabeza extraña...bebo...y al minuto, noto la boca seca nuevamente...no es normal. Recuerdo que no es todo bajada lo que queda, que todavía falta el tramo de la presa hacia Buitrago y eso son otros 4-5 km picando hacia arriba y con viento en contra para rematar la faena. Pienso en muchas cosas, pero sobre todo en 2...el entrenamiento con 145 km y 6 puertos ya estaba hecho, y la edad para hacer tonterías ya se había pasado hace mucho.....veo una fuente a la sombra y decido pararme y abandonar por primera vez en mi vida, a falta de 20 km.

Aviso, me recoge el coche escoba y vamos pasando a los últimos que intentaban llegar a duras penas, mientras por la radio van comunicando desmayos, vómitos...hice bien en abandonar...otro día, quizá, os cuente el verdadero motivo que me hizo abandonar ;).

Ya un poco recuperado :)

Para todo hay una primera vez en la vida...y me toco no acabar una prueba por primera vez :), y no es el fin del mundo :).

Todavía quedaría un finde más dentro de esta locura de fines de semana consecutivos compitiendo. Al siguiente iríamos a Vitoria a reconocer el circuito de bici y hacer una travesía, aunque no de carácter competitivo. Pero eso, para el último capítulo del camino hacia Vitora...ahora que lo pienso, lo podía haber llamado Road to Vitoria, quedaba más chulo jajaja.

martes, 4 de julio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: Acuatlón de Dani Molina

Cuarto consecutivo y último fin de semana de competiciones y vaya finde esperaba. El sábado el Acuatlón Dani Molina y el domingo la cicloturista Rotor Sierra Norte.

El Acuatlón consiste en nadar y correr. Este en particular se celebra en el Azud de Pareja, una especia de lago cerca de Sacedón, lugar habitual de nuestros entrenamientos a partir de mayo, y encima estaba organizado por nuestro entrenador de natación, el gran Dani Molina, por lo que no había excusa para no hacerlo.

Me apunté a la distancia olímpica, 1500 nadando y 10 corriendo y después del calentón del Ecotrimad y teniendo en cuenta que al día siguiente tocaban 166 km de bici, con 3000 metros de desnivel, la pauta era sencillo...ritmos cómodos, a modo de entrenamiento.

Entre los que organizaban y los que competíamos, tanto en sprint como en olímpico, la representación del Club Trimad fue muy amplia. Con mucho calor (cerca de 34 grados a las 12 de la mañana, hora de la salida), tomamos la salida y decidí nadar suave, intentando coger un ritmo que sería el que llevara para Vitoria. Los primeros 300 metros los hago a la par de Juancho, entonces creo que voy un poco más rápido de lo que querría y decido aflojar. Seguir la referencia de Juancho es fácil, porque su neopreno es naranja y a poco que levantas la cabeza lo ves jajaja. Se escapó unos 60 metros y mantuve esa distancia cómoda.

Viva el Club Trimad!

Al empezar la segunda vuelta, vi que se alejaba un poco más y, sobre todo, que me pasaban algunos por detrás....deduje que había bajado demasiado el ritmo jajaja, así que volví a apretar a ver si pillaba a Juancho. Estuvo a punto de hacerlo, pero el cabrito ha mejorado mucho y no le dí caza por unos segundos. Al final salieron algo más de 35 minutos, aunque es verdad que me marcó 1700 m...así que ese sería un ritmo aproximado para Vitoria, cerca de 2 min el 100.

Una transición bastante rápida (es una gozada quitarme el neopreno sin problemas...al parecer me he tirado 4 años con uno que me quedaba muyyy pequeño) y comenzaba la carrera. Enseguida me doblan Alberto, Nacho y Sergio, pero esa no es mi guerra. Como casi siempre, voy un poco hinchado, pero el recorrido es totalmente llano y sin ninguna dificultad exceptuando el intenso calor.

Qué gusto quitarse un neopreno rápida y fácilmente

Nuestros compañeros que hacían el sprint nos grabaron y nos hicieron fotos mientras competíamos, y es un reflejo del gran ambiente que tenemos en este club :). No sólo pensamos en nosotros mismos, sino en todos nuestros compañeros :).

Si....iba tocándome los huevs un poco jajaja
Hasta hacía la ruleta y todo de lo tranquilo que iba :D

Finalizo en 51 min, los 10 km...a 5:15...no está mal. El día siguiente sería otra historia.









lunes, 3 de julio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: Ecotrimad

Una vez más, a Ecotrimad, y sería la quinta vez consecutiva desde aquel sprint en el que tan mal lo pasé hace 4 años. Esta vez opté por la distancia olímpica para seguir mi preparación para Vitoria.

Pensaba tomármelo más como entrenamiento que como competición, pero a lo largo de la semana decidí cambiar la mentalidad. En la salida del domingo en bici me vi fuerte y dije...pues vamos a ir a romperlo, a ver qué tal se da. La previsión del tiempo daba tormenta desde mediodía...la tormenta se retrasó, pero llegó.

Fuimos en representación de Trimad, Juancho, Rafa y yo, los 3 a la misma distancia. El objetivo era bajar de 3 horas. Según se acercaba la hora de salida, nada hacía presagiar que hubiera tormenta durante la natación...la bici sería otra historia.

Los 3 grandes!

En la natación no me había planteado ningún objetivo, como siempre, intentar rondar los 40 minutos y si bajaba bien, de lo contrario, a seguir. Esta distancia olímpica tenía trampa, puesto que el sector de natación era la distancia de un half (1900) en vez de un olímpico (1500). El recorrido era el de siempre, y también como siempre, se me hizo muy larga el tramo hasta el giro de la penúltima boya. Esta vez opté por mirar el reloj solo cuando saliera...y 40 min y 29 segundo, contento porque bajé casi 5 minutos mi mejor tiempo en estas aguas, pero jodido porque por 29 segundos no bajé de los 40 jajaja. Veo a Juancho salir unos segundos detrás, que también ha hecho una gran natación, es increíble lo que ha evolucionado de diciembre a junio!.

Vamos arriba!!!

Todo poderío!
Este año cambiaron la transición y había que recorrer medio pueblo descalzo hasta el colegio gredos. Vino bien para ir quitándote el neopreno (que además lo estrenaba). Ya en la transición empiezan a caer las primeras gotas. Yo quería evitar la tormenta en el tramo de bajada hasta la presa, que es bastante rápido, y por suerte, así fue. Me sentía fuerte, empecé a pasar ciclistas, subimos la presa, bajamos, giramos para coger la carretera hacia Berzosa y....comienza el infierno.

La esperada tormenta hizo acto de presencia, pero no esperábamos tanta virulencia. Lo que en un principio era lluvia fuerte, al poco tiempo se convirtió en granizo...sí, granizo muy grande y muy duro jajaja. Los cascos y las bicis sonaban que daban gusto cuando el granizo chocaba con ellos.

Subiendo la presa...aquí no se nota, pero el fondo parecía Mordor...y lo era...

A pesar de todo seguí bastante fuerte en la bici y acabé los 37 km (con 550 m de desnivel) en 1:16:35...casi a 30 de media. Tenía razón iba fuerte.

En la carrera, salió el sol y la temperatura subió bastante. Aquí me costó más, porque iba un poco hinchado y el recorrido, aunque decían que lo habían suavizado, a mí me pareció más duro incluso que el original del half de 2014. En la presa me cruzo con Juancho, el pobre va sufriendo mucho, pero sé que lo conseguirá. Técnicamente hice los 10 km en 49:29, pero no fueron 10, más bien 9,5, pero acabé el tri en 2:56:29, lo que se convertía en el mejor triatlón que había hecho nunca (en cuanto a ritmos se refiere).

Voy sobraoooo

Último esfuerzo!
Y se acabaron los triatlones de preparación.


fotazaaa










viernes, 30 de junio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: Triatlón Sprint de la Casa de Campo

Este no estaba previsto en el calendario, pero a última hora lo añadí como parte de una bonita iniciativa del Club Trimad, #apadrinauntriatleta que consistía en que deportistas más experimentados en el triatlón, ayudaran a los que iban a debutar por primera vez en este apasionante mundo.

Así que me dije, ¿por qué no?, es un sprint, para soltar piernas después del half de Bilbao...puede venir bien, ya que no voy a competirlo sino que iré todo el rato con mi apadrinado.

Así que allí nos juntamos unos cuantos triatletas veteranos y otros novatos. Mi ahijado era Pelayo, un chico que había empezado en Trimad hace tiempo, pero que lo dejó por motivos laborales y no sé si llego a debutar en tri, así que era como si debutara.

El agua estaba extraordinaria, nada que ver con el finde anterior en Bilbao. Los casi 25 grados que marcaba el Lago de la Cdc hicieron que el neopreno estuviera prohibido, pero al ser un sprint, no me lo habría puesto.

Padrinos y ahijados listos para empezar!
Con mi ahijado, Pelayo
Cara de concentración

Tras los últimos consejos a Pelayo, nos lanzamos al agua, yo fui nadando todo el rato con él, porque para los que debutan en triatlón, incluso para algún nadador experto, la natación es el sector más agobiante. Iba parando, mirando a Pelayo, sin prisa...me sorprendí porque hacía pie...pero tampoco quise pisar mucho, quién sabe los secretos que aguarda el fondo del lago de la Casa de Campo jajaja.

En la última boya le dije a Pelayo que me adelantaba y le esperaba en la salida, y la verdad es que hice unos 200 metros bastante rápidos. A la salida del lago, muchos compis de Trimad me decían que corriera, que por qué iba andando...yo creo que no sabían que estaba esperando a Pelayo jejeje.

Nadando a la par con Pelayo

Salimos en la bici y pusimos un buen ritmo, pasando a mucha gente, con una buena subida a Garabitas....comenzamos la segunda vuelta...seguimos con buen ritmo....coronamos Garabitas...bajamos el primer tramo antes de la pequeña subida hasta el cruce del Teleférico...yo iba un poco adelantado y de repente oigo...."ostia ostia" y un golpe....miro para atrás esperando que no sea Pelayo...era él....


Un "pro" (modo ironía on) que luchaba por quedar el 300 en vez del 310...pasó por su izquierda sin avisarle...le metió el manillar y lo tiró....pero lo peor no fue eso, que estás en una competición y puede pasar...lo peor fue que no se paró. Lástima que no me quedé con el dorsal del que había sido, me habría ido a por él al final.

Pelayo quedó destrozado...todo el costado izquierdo raspado y quemado del asfalto...el tritraje roto...qué putada!, en su primer tri :(. Esperé a que viniera la ambulancia y ya seguí para acabar el tri...todos me preguntaban que qué me pasaba....se lo decía pero creo que no se enteraban mucho hasta que al final se lo dije y fliparon...

Subiendo el teleférico con cara de mala ostia y sin ganas.

Antes, en el mundo del triatlón, había educación y preocupación si a alguien le pasaba algo...hoy en día, con la popularización de este deporte, está pasando un poco como con el fútbol...muchos se creen, Noya, Alarza o Mola....y claro....en fin.

jueves, 29 de junio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: Half de Bilbao

Desde la maratón de Madrid, la cosa ya se ponía seria y con el Half de Bilbao, el 20 de mayo, iniciaría 4 findes (bueno 5) consecutivos de competiciones (que en realidad eran entrenamientos).

El Triatlón de Bilbao destacaba por tener una bici dura...pero lo realmente duro fue la natación. Vero y yo salimos el viernes a sobre las 10 y llegamos a Bilbao a eso de las 2, prácticamente los primeros de la nutrida representación que tendría el Club Trimad en este triatlón. Recogimos el dorsal y nos fuimos para el hotel a dejar las cosas y comer. La verdad es que yo tenía el País Vasco por un sitio caro para comer, pero si no buscas nada especial, es bastante asequible. Después de una merecida siesta, fuimos a hacer un poco de turismo, cenar y descansar para afrontar el primer triatlón desde que acabé el Ironman, allá por octubre de 2015.

Fuimos muchos de Trimad, la mayoría a hacer la distancia olímpica que comenzaba una hora antes que el half, cosa que yo odio, pero bueno todo llega y era el momento de lanzarse al agua.

Natación: No prometía mucho la cosa, primero por lo sucia que estaba el agua... El lago de La Casa de Campo al lado de la Ría de Bilbao, es un lago cristalino. El agua estaba fría, muy fría, probablemente la más fría en la que he nadado, y eso lo llevo muy mal. Como sería la cosa que nos metimos en el agua, y los pies se me quedaron dormidos cuando no llevaba ni un minuto, por lo que me salí hasta que casi fuera el momento de la salida.

La ría...llena de mierdas y enfermedades (ver actualización)

Con cara de...voy al matadero...y casi...

El caso es que en los primeros 700 m tuve la sensación de que estaba nadando muy bien, claro que ibas a favor de corriente y eso ayudaba...el infierno vendría al girar y hacer el tramo largo a contracorriente. Pensaba que seguía nadando bien, iba cómodo, sin agobios, ritmo estable, aunque notaba que se me estaba haciendo largo....me da por mirar el reloj y... ¡39 minutos y aún me quedaban como 500 metros! no me lo creía...obviamente eso hace que te de un bajón de ánimo, pero seguí y apenas 100-200 metros después...zasca...mi amigo el gemelo hacía su aparición, como aquel 3 de octubre en Monte Gordo...pero esta vez no había medusas ni nada que lo provocara, así que la situación era incomprensible.

Pedía asistencia porque me dolía mucho, me dijeron que si me quería subir en la barca, yo pensaba que para abandonar (luego me di cuenta de que, probablemente, fuera para estirar), obviamente me negué. Quedaban unos 300-400 metros y si en el Iberman hice casi 2500 m con el gemelo subido...400 no iban a ser problema...así que tiré y salí del agua como buenamente pude. 52 minutacos...para flipar, pero bueno también es verdad que estuve parado cerca de 4-5 por el gemelo.

(ACTUALIZACIÓN): No exageraba con lo de el agua llena de mierda. Han aparecido 3 casos de participantes en el triatlón que han contraído Leptospirosis, una enfermedad bacteriana, que se contagia a través de los animales (orina de rata entre otras cosas) y que puede ser mortal si no se trata a tiempo. Por fortuna yo (y mis compañeros) nos hemos librado....pero estaba claro que de ese agua no podía salir nada bueno.

Ciclismo: En la transición me encuentro a Jon, y para rematar la faena de la natación, primero se me queda atascada la cremallera del neopreno...y una vez desastacada (con ayuda de Jon) veo que la cuerda del tritraje se ha quedado atrapada en la cremallera del neopreno y no hay forma de sacarla!!!!. Le digo a Jon que vaya saliendo....se me ocurre sacar la multiherramienta que viene con una navajita y corto la cuerda....tras casi 10 minutos puedo empezar la bici...cuando los primeros ya llevaban media hora rodando...

El problema de este sector era que, si te doblaban, estabas automáticamente descalificado. En mi vida he corrido en la bici con tanta presión...encima me meaba, mucho, hasta tal punto que era incómodo acoplarme, casi ni podía, pero claro, no podía parar porque todos los minutos contaban.


Dándolo todo, que vienen por detrás!!!!
La única dificulta del recorrido era el puerto de El Vivero, un puerto corto (unos 5 km) pero con un desnivel aceptable. Según mis cálculos iba bastante justo, pero una vez entré en las calles de Bilbao, ya empecé a respirar porque sabía que no me iban a doblar...por los pelos...Vero me dijo que el primero entro unos 6-7 min después de mi....muchos se quedaron fuera.

La segunda vuelta la hice algo más relajado, sabedor de que ya no me doblarían, aunque estaba el tiempo de corte, que finalmente aumentaron algo, de lo contrario hubiera estado muy al límite. Circunstancia que me impidió poder parar a mear...así que seguía con la vejiga a punto de estallar.

El circuito de bici lo habían vendido como muy duro...fue más bonito que duro. El Vivero se sube bien (2 veces) y, por ejemplo, Ribadesella, fue mucho más duro.

Esto ya está...ahora solo queda una media maratón jejeje
Acabé la bici en 3:20...bastante aceptable para el circuito que era y para haber hecho solo todo el recorrido.

Carrera: Esta vez la transición fue sin problemas...lo único que quería mear en unos baños que teníamos los triatletas en la transición, pero me hacían dar toda la vuelta y pasé....así que seguía hinchado y...es muy difícil correr así jajaja. Llevo buen ritmo en la carrera, y veo a Vero y el resto de compis de Trimad en el primer avituallamiento. Tomo un gel, bebo agua y sigo a un ritmo de 5:15 aprox...hasta que en el km 3 veo el oasis...unos baños...esta era la mía....no exagero si os digo que entre que te bajas el tritraje y lo que me tiré orinando, tardé cerca de 5 minutos, pero fueron la gloria.

Vamos bien, vamos bien

A partir de aquí ya solo era sumar km por el paseo de la Ría, que se ve mucho mejor desde arriba que desde abajo. Me cruzó con Nacho, con Sergio, con Miguel, todos me sacan una vuelta mínimo, pero yo ya tengo el objetivo prácticamente conseguido. El segundo paso por el avituallamiento refleja lo que es el Club Trimad...da gusto competir con tanta buena gente a tu lado. Al final, como siempre, el cansancio y el calor van haciendo mella. Empiezo a valorar el haber terminado un Ironman, porque si me decían que tenía que hacer otros 21 km más...sería incapaz...

This is Trimad!
Termino, entre los gritos y aplausos de mis compis, en 6:34, pero, por ritmos, ha sido mi mejor half, superando a Ecotrimad. La media maratón, en tiempo neto, la hice en 1:59, y eso para mí es un subidón jejeje. Si no hubiera sido por la natación y todos los problemas derivados, el tiempo hubiera sido mucho mejor, pero el objetivo estaba hecho, terminar un nuevo Half.

Saboreando la llegada








Otro Half para la saca!



miércoles, 28 de junio de 2017

El camino hacia el Ironman: la maratón de Madrid


Realmente no es necesario hacer una maratón para preparar el Ironman, pero viene tan bien para la preparación y para la cabeza, que yo diría que es recomendable. Por fin estaba en la línea de salida de la maratón de mi ciudad. El objetivo era hacer 3:45...o sea, una media de 5:20, en una maratón bastante exigente, con más de 400 m de desnivel. Al final, fui un poco más realista y puse el objetivo en 3:50.

Día perfecto para la práctica del running, con un poco de frío al primera hora (unos 12-13 grados hacía), pero rápidamente subiría la temperatura. Como siempre, unos cuantos del Club Trimad estábamos en la línea de salida, con distintos objetivos, pero con las mismas ganas.

En nuestro cajón nos colocamos, Jorge, Jeff y yo. Se dio la salida y, a pesar de los más de 20000 runners que éramos, se podía correr bastante bien. El objetivo era llegar hasta Sinesio Delgado a un ritmo cercano a 5:20 para luego aprovechar los casi 10 km en terreno descendente para ganar tiempo al crono para cuando llegara la parte dura. Y la verdad es que fui bastante bien, eso sí, antes del km 5 tuve que parar a mear, porque iba bastante incómodo corriendo.

Aquí con 3 grandes, Óscar, Javito y Jorge...¡Cómo corren!

En Plaza Castilla busqué a mis padres, pero no los vi, aunque ellos dicen que sí me vieron, lástima :(, y justo en este punto empezaban los km muy favorables, hasta prácticamente la Casa de Campo.

Iba corriendo bastante bien, a pesar del miedo a que la cintilla (de reciente aparición tras la media de Lisboa) me fuera a dar guerra. Pasé la media maratón en 1:53 (tiempo neto, descontando las paradas en los avituallamientos) con lo que llevaba un ritmo bastante superior al estimado, pero, a partir de aquí, el ritmo medio iría aumentando km a km. Antes, habíamos pasado por Sol, dónde me encontré por primera vez a Vero, Carmen y mi sobri Sergio, que me estaban esperando para darme fuerzas.

A pesar de que empezaba a notarse el calor, el hecho de correr por las calles de Madrid a una hora tan temprana, hacía que el sol no estuviera muy encima y que los edificios nos dieran bastante sombra, así que se llevaba bien. Mi objetivo fundamental era llegar al km 30, en el que estaría todos nuestros compañeros de Trimad, animándonos con música en la tienda de Trimad. un par de km antes, al entrar en la Casa de Campo, ya empezaba a notar que la cosa se iba a endurecer.

El paso por el km 30 es de agradecer:). Para mi sorpresa, un poco más adelante estaban de nuevo Vero y Carmen, aunque ya sin Sergio, lo que me dio más ánimos para el tramo duro que comenzaba.

En el km 30 con la estrella pop, David y Miguel


Y justo, a partir de la Riviera, cuando giras hacia la Calle Segovia, empieza el infierno. Un poco antes, y para mi mayúscula sorpresa, me encontré a Sergi con problemas estomacales :(, una pena, porque estaba haciendo una maratón fantástica. Una vez más, aunque aquí si lo esperaba, Vero y Carmen estaban para darme el último empujón para afrontar los 8 terribles km que quedaban.

Parece que es el paso por Cibeles...pero al final...por los cadáveres que quedan jajaja

Yo tenía la esperanza que al llegar a Embajadores, la cosa iba a ser más suave pero, lo que normalmente no es casi ni una subida de un 1%, con 37 km en las piernas y el calor...te parece un muro del 7% jajaja. Me paré en mi lugar de trabajo, La Casa Encendida, a tomar el último gel, beber algo y continuar para los interminables últimos 6 km...

Jamás pensé que el tramo desde Atocha, hasta el Retiro, pero alargando por la calle Alcalá, Velázquez y demás, se me fuera a hacer tan duro...pero al final se terminó, vaya si se terminó, con un tiempo neto de 3:52...aunque claro casi 43 km....como siempre...Strava me marcó la maratón en el tiempo objetivo clavado...3:50 jajaja.

Entrando en meta

Había bajado en 12 minutos mi marca de Sevilla, en una maratón que era muchísimo más dura, así que acabé muy contento :). El 3:45 lo dejamos para octubre en Amsterdam.
Segunda maratón :)







lunes, 26 de junio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: La media maratón de Lisboa

La tercera prueba de la temporada ya era algo más seria: la Media Maratón de Lisboa. Siempre la quise correr, pensando que cruzaba el puente de 17 km, luego me di cuenta que eso lo hace la Maratón y no la Media Maratón jajaja, pero por lo que costaba la inscripción y el vuelo...merecía la pena volver a Lisboa una vez más.

Fue un viaje exprés en el que conocí a Jorge y Óscar, con los que solo había tenido contacto via Whatsapp. Son dos miembros de la nueva generación de Trimad :), grandes corredores y excelentes personas :). Además, por supuesto, vino Vero conmigo. Viajamos el sábado por la tarde, corrimos el domingo por la mañana y volvimos el domingo por la tarde jejeje.

Me puse como objetivo bajar de 1:45, puesto que es una Media Maratón muy llana, a nivel del mar, y bastante propicia para batir marcas.

Muchísimo ambiente a lo largo de la tarde y la mañana de la carrera, no obstante, eramos más de 20000 corredores dispuestos a batir sus marcas. El día iba a ser caluroso...más de lo que pensábamos y cometimos un grave error....no llevarnos una botella de agua para irnos hidratando mientras esperábamos en la salida.

Aquí estamos los 3, con nuestro flamante dorsal
Con tanta gente había que llegar pronto, y estábamos en la zona de peajes del puente 25 de abril una hora antes de la salida. Claro...al sol y con esa temperatura, el calor iba haciendo mella en nuestro cuerpo, aunque no nos dábamos cuenta.

Antes de empezar, con muchos ánimos!

Lo malo de estas carreras es que cuando se da la salida, tienes que ir pasando a muchísima gente, y cuesta coger ritmo. Óscar y Jorge empezaron rápido a pasar gente y yo lo intentaba, pero entre la gente y que las rejillas del puente, era complicado coger ritmo.

Los primeros km son bastante rápidos, de hecho hay más descenso que llano, hasta el km 6 o así que empieza el interminable llaneo por el la ribera del Tajo.

Voy bastante bien, aunque desde el primer kilómetro hay desfase entre lo que marca el gps y la medición oficial de la prueba. No obstante, paso por el km 5 en menos de 25 minutos, con lo que vamos muy bien para el objetivo de bajar de 1:45, pero a partir del km 10, empiezo a ver que las pulsaciones no bajan, pero el ritmo si... Mi estrategia era ir aguantando a 160-165 pulsaciones hasta el km 16-17, para luego apretar a tope, lo que me supondría ir a un ritmo de 4:40 aprox y así bajar de 1:45.



Pero a pesar de beber bien en los avituallamientos y comer los geles...que no voy, ya voy a casi 170 pulsaciones y el ritmo, en vez de bajar de 5 el km, ha subido a 5:10 y no hay manera de bajar de ahí, porque no puedo apretar más.

Me cruzo con Jorge que ya está afrontando los últimos 2 km, cuando yo llego al 18, intento una vez más apretar, pero no hay manera, lo más que llego es a 4:55 y sin aguantarlo mucho tiempo...desisto, ya se que no voy a bajar de 1:45...llego a meta con un tiempo oficial de 1:46:39, aunque claro, me salía 21,4 km jajaja...y según strava...sorpresa, los 21,097 los hice en 1:44:59 jajaja...objetivo conseguido :P....pero lo que cuenta es la medición oficial así que...otra vez será :).

Creo que la clave de no rendir lo previsto, fue la hora que estuvimos al sol sin beber agua y que nos causó cierta deshidratación aunque no tuviéramos esa sensación.

La siguiente prueba ya serían cosas mayores...la Maratón de Madrid.


Medalla finisher!

Con Vero, que se recorrió medio Lisboa ella sola para llegar a la meta!.


viernes, 23 de junio de 2017

El camino hacia el Ironman de Vitoria: Los duatlones de Villanueva y Marchamalo

Tenía muy claro que en esta ocasión no iba a estar entrenando un año para el Ironman, como hice en 2015, porque acabas hasta los mismísmos, así que el plan era disfrutar de la boda y el viaje de novios y a la vuelta (mediados de noviembre), empezar a entrenar, que con 8 meses, para alguien con una base, es suficiente.

En esta ocasión decidí dividir el entrenamiento en 3 partes, los 2-3 primeros meses serían muy centrados en la natación; febrero, marzo y abril, serían para la carrera (con la Maratón de Madrid como eje culminante) y mayo y junio para la bici. No quiere decir que solo entrenara un deporte, sino que daba más prioridad a uno que a otros.

Comencé la temporada en el Duatlón de Villanueva de la Cañada. Desde la Quebrantahuesos no competía y un duatlón hacía todavía más tiempo que no lo corría. Era distancia sprint y fui con Rafa, Jon, David, Fede, Rebe y Nacho. Hacía un frío del carajo, -1 o -2 a la hora de la salida. Era un recorrido bastante llano, ideal para volver a sentir las sensaciones de la competición. Los primeros 5 km los hice en apenas 25 minutos, ni tan mal; los 20 km de bici (que fueron casi 18) en 36, probando por primera vez los acoples (sin ajustar y sin nada); y los últimos 2,5 km en algo más de 12 minutos, para un tiempo total de 1:17:46. Pensaba que iba a ir peor la verdad :).

Recovery post Duatlón Villanueva

La segunda prueba sería el Duatlón de Marchamalo, al que nos apuntamos por recomendación de nuestro entrenador Dani Molina. Fuimos unos cuantos de Trimad y también el día fue bastante malo, no tanto en temperatura, que hacía 7-8 grados, sino en sensación térmica y en lluvia. Muchísimo viento y algo de lluvia convirtieron la bici en un sector bastante duro para los que no pudimos coger rueda.

Este no se me dio tan bien como yo pensaba, de hecho, por primera vez en mi vida, me vi último al principio de la carrera jajaja, pero bueno sabía que no duraría mucho. Los dos sectores de carrera no se me dieron mal, pero en la bici no conseguí coger rueda de nadie porque iba de los últimos y las que pude enganchar iban más lentos que yo, así que... Era la primera edición de este Duatlón, y Campeonato Regional de Castilla-La Mancha, por lo que el nivel fue bastante alto, de ahí mis últimas posiciones. Acabé con 1:23:37, casi 6 minutos más que en Villanueva, pero claro, también fueron casi 3 km más, así que en proporción no lo hice tan mal como yo pensaba, de hecho los primeros 5 km me salieron a 4:42, que para mí es mucho!.



Las dos primeras pruebas para ir cogiendo sensaciones y recuperar el espíritu competitivo, poco después, vendría la primera gran prueba del año, la media de Lisboa.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Diario de un viaje a Edimburgo: día 5: Sunday Market, Calton Hill y St Mary's Cathedral

Para el último día todavía teníamos prevista algunas cosillas. Madrugamos (qué raro) para ir al Sunday Market. Esto es un mercadillo de segunda mano que hacen los escoceses (aunque es algo muy habitual en todo el Reino Unido). Nunca habíamos visto uno, y nos pareció muy curioso. La gente llega al Parking de un centro comercial (al lado de Calton Hill) con sus coches y montan los puestos en las propias plazas del parking. Llegamos casi a primera hora y había bastante gente. No compramos nada, pero a punto estuvimos jejeje.

Después decidimos subir a Calton Hill para verlo de día. Merece la pena subir, porque, para mí, las vistas de Edimburgo son más bonitas que las de Arthur' Seat y porque de día, puedes ver más detalles de los monumentos que de noche. Después realizamos las últimas compras y fuimos al hotel a terminar de recoger y hacer la maleta, para hacer el Check Out y dejarlas en consigna, puesto que nos quedaría una última cosa por ver.

De las mejores vistas que se pueden ver de Edimburgo

En lo alto de Calton Hill

En la visita al Castillo del segundo día, me fijé en una iglesia que destacaba por encima de las demás: es la Catedral de St Mary, así que, aprovechando que nos sobraba algo de tiempo, fuimos a verla...y la verdad es que promete mucho más de lo que luego es. Por fuera me parece bastante bonita, pero por dentro no es nada del otro mundo e incluso te llegas a ir decepcionado por lo que promete desde el exterior.

La Catedral de St Mary por fuera

Y ya no nos dio más de sí el viaje, que no fue poco. Recogimos las maletas, volvimos a coger el Airlink y a esperar hasta la hora de salida del vuelo.

Con razón teníamos tantas ganas de visitar esta ciudad. No nos defraudó en absoluto, va directa al top 3 de mis ciudades favoritas y creo que volveremos, porque, aunque parezca increíble, ¡todavía nos han quedado cosas por ver!

martes, 25 de abril de 2017

Diario de un viaje a Edimburgo: día 4: Arthur's Seat, Portobello, Leith...

Este cuarto día era el elegido para andar y andar. Yo había planeado una ruta más o menos que nos llevaría por Arthur´s Seat, Portobello, Leith, volver paseando por el camino paralelo al río y acabar en St Bernard's Well. Y al final se puede decir que lo cumplimos al pie de la letra.

Nos levantamos pronto, para variar, y subir a Arthur's Seat. Quizá el camino más rápido sea bajar por la Royal Mile, ver de paso el Parlamento y el Palacio de Holyroodhouse e iniciar la subida a la colina.

La tumba de Lord Voldemort

El Palacio de Holyrood
Al parecer hay dos caminos, uno más fácil y largo y otro más corto y duro. Nosotros optamos por el segundo. Hacía bastante frío y se podía ver el agua de las fuentes congeladas y parte del camino ciclista, antes de adentrarte en el sendero, también estaba congelado, con lo que había peligro de resbalones.

Hasta allí arriba había que subir

Creo recordar que tardamos unos 40 minutos en subir hasta la cima, dónde había gente pero no en exceso. Dicen que son las mejores vistas de Edimburgo...y es cierto que se ve prácticamente toda la ciudad y el fiordo, pero a mi no me parecieron tan espectaculares. Por ejemplo me gustó más la vista desde Calton Hill...pero ya sabemos que sobre gustos...

Las vistas desde Arthur's Seat

Mirando al infinito
Para bajar nos alejamos de los senderos y acortamos camino por una pendiente empinada que aproveché para rodar jejeje. Queríamos acercarnos al Lago Duddingston, pero estaba más lejos de lo que parecía, al menos el poder acceder a él, así que lo vimos desde arriba y pusimos rumbo a Portobello. Como casi siempre, por atajar, casi nos perdemos, pero no dimos mucha vuelta esta vez y cerca del mediodía, tras más de 1 hora andando, llegamos al barrio de Portobello.

Rodando se llega antes jajaja
El lago Duddingston


La misión principal aquí era ver la playa, y a eso fuimos, pero me dio la sensación de que era una zona muy bonita y a la que hubiera merecido la pena dedicarle una mañana o tarde. Nos mola estar en la playa en épocas en las que no hay aglomeraciones, porque da sensación de lo que es, tranquilidad y paz. Se me olvidó meter el bañador, porque estaba dispuesto a bañarme a pesar de lo fría que estaba el agua y por lo visto no era el único que lo pensaba y algunos lo hicieron.


Me quedé con ganas de darme un chapuzón (al fondo...los atrevidos)

Paseamos por la orilla y nos salimos para coger el bus que nos llevaría al barrio de Leith. Es una zona portuaria, bastante animada, en la que aprovechamos para comer...bastante bien de calidad y precio. Probé el Haggis y, en efecto, no era otra cosa que morcilla de arroz, o muy parecido tanto en sabor como en apariencia. Nos acercamos a ver el Yate Real, convenientemente aparcado y escondido detrás de un centro comercial, aunque no pasamos a verlo, más que nada porque hay que pagar una cifra que no es barata tampoco y, sobre todo, porque no teníamos tiempo.

El Yate en cuestión

El siguiente paso era bajar andando hasta Edimburgo, ver el Jardín Botánico y acercanos hasta  St Bernard's Well. El paseo por Water of Leigt es tremendamente agradable. En apenas 1 horita, llegamos al Jardín Botánico, casi a punto de cerrar, así que nos pusimos en modo tour express, y la verdad es que resultó más interesante de lo que pensaba.

El rio Leith


El agradable Sendero que lleva de Leith a Edimburgo

Salimos y volvimos a retomar el sendero para llegar a St Bernard's Well. Un pozo que ahora está tapado y cerrado su acceso (aunque había algún adolescente dentro) y cuya historia podéis ver con detalle en este magnífico blog sobre Edimburgo, que nos sirvió de gran ayuda para preparar el viaje. Se llama Más Edimburgo y si estáis planeando una visita a esta maravillosa ciudad, no dejéis de consultarlo.

St Bernard's Well

Ya estaba cayendo la noche y tocaba volver por caminos ya conocidos, como Princess Street, lo que aprovechamos para meternos a sus jardines, desde los que hay una bonita vista del Castillo con toda la roca. Hicimos alguna compra antes de ir al hotel y salir a cenar a un pub que teníamos cerca.

El Castillo desde Princess Garden

Por último, nos acercamos al Pub Frankestein. Desde el primer día que pasamos por la puerta, con una estatua bastante grande del famoso monstruo, dijimos que el sábado nos acercaríamos. La magia radica en que es una de las múltiples iglesias reconvertidas de Edimburgo y estar escuchando música, con luces de fiesta y tomando una copa mientras miras alrededor y ves vidrieras...es bastante curioso.

El Pub Frankestein...sí, es una iglesia

Aunque fue un día muy duro y al final nos salieron más de 35 km andando, aún nos quedaron fuerzas para dar otro paseo nocturno por The Meadows, una zona verde cerca de nuestro hotel. El paseo resultó bastante bonito por la llovizna que empezaba a caer y puso prácticamente el broche final a nuestra extraordinaria estancia en la capital escocesa.

The Meadows

Aunque todavía tendríamos algo que hacer por la mañana del último día.