martes, 19 de diciembre de 2017

Diario de un viaje a Amsterdam: día 2: Van Gogh, Rembrandt, Amsterdam Arena, Oude Kerk y la iglesia en el ático

El segundo día era el más intenso de todos, porque teníamos que aprovechar a ver muchas cosas jejeje. Lo primero fue ir a recoger la Amsterdam Card (I amsterdam city card) que no pudimos recogerla el día anterior a la llegada porque la tienda estaba cerrada y antes de seguir con la crónica, opinión sobre la tarjeta.

Si vas a pasar 3 o más días en Amsterdam, yo diría que es imprescindible. Hay varias modalidades, pero yo creo que las tarjetas de 1 y 2 días no salen rentables porque no te va a dar tiempo a ver todo...si crees que puedes hacerlo, entonces sí, la de 2 días... Nosotros cogimos la de 3 días para aprovechar viernes, sábado, domingo y mañana del lunes, porque lo bueno de esta tarjeta es que dura 72 horas...Así que si la activas a las 11 del viernes, te dura hasta las 11 del domingo. A poco que uses el transporte público y veas 3-4 museos o iglesias, está más que amortizada, así que...SÍ, ES RECOMENDABLE hacerte con una.

La primera visita sería el Museo Van Gogh (no lo vi en mi primera visita, bueno ninguno en realidad). Tenía bastante miedo a la cola que nos podríamos encontrar....pero oye...limpio...nadie en la cola...ni para los de la tarjeta que se supone tienen una cola especial, ni para los de entrada general. Eso sí, dentro del museo ya había bastante gente (abría a las 9 y nosotros fuimos a la 10).

Me sorprendió, no soy yo de entender mucho de cuadros cuando voy a un Museo, pero este está montado de tal forma que te hace pensar que entiendes. Te explica como fue su vida, las inspiraciones de su obra, sus distintas épocas, la relación con su hermano.... vamos que aprendí más en 1 hora y media en el Museo sobre Vincent, que cuando lo estudiaba en el instituto jejeje.

La segunda parada sería la Casa-Museo de Rembrandt (el Rijksmuseum lo descartamos, primero porque no entraba en la tarjeta, y segundo porque ya iban a ser demasiados cuadros)... y es otra de las visitas que merece la pena de Amsterdam. Pequeña pero interesante, con 4 plantas en la que vas viendo distintos objetos con los que el pintor ejecutaba su obra y tomas contacto con una de las mujeres más importantes de Holanda (probablemente la segunda después de Ana Frank), Saskia, la esposa de Rembrandt.

La habitación de Rembrandt
Salimos y pasamos por el mercadillo de Waterloo para coger el metro en la estación del mismo nombre rumbo a nuestra tercera visita de la mañana: el Amsterdam Arena. La tarjeta turística incluye la visita y no era plan de desaprovecharlo. La verdad es que me esperaba un estadio más bonito por fuera, más fotogénico (al estilo del precioso estadio de Varsovia), pero bueno qué se le va a hacer. Aquí tuvimos mala suerte, porque había una visita a las 12:45...y esperando en la cola justo se cerró el cupo delante nuestra...así que tuvimos que esperar hasta las 13:30.

La verdad, me lo esperaba más espectacular por fuera
La visita también es un poco fraudulenta jejeje, nada que ver con el Bernabéu o San Siro. Pero al menos cuando entras al césped del estadio te compensa un poco saber que ese fue el lugar donde el Real Madrid comenzó su historia moderna.

Sí, aquí dentro Mijatovic marcó el de la séptima jejeje

Terminada la visita, comimos rápidamente en un Burguer y nos fuimos a por las dos últimas visitas del día, Oude Kerk y una que me tenía bastante intrigado, una Iglesia en un ático. Oude Kerk cerraba más tarde así que fuimos a descubrir esa Iglesia.

Ons Lieve Heer op Solder, cuya traducción podría ser, Nuestro señor del ático, era una iglesia clandestina de las muchas que predominaban a finales del XVI cuando el catolicismo estuvo perseguido. Convertida en un pequeño museo con una curiosa disposición, vas subiendo plantas hasta que llegas a una de las joyas escondidas (nunca mejor dicho) de Amsterdam. Es una iglesia metida en un piso (grande, por supuesto jejeje)...tal cual...con su altar, sus bancos, su órgano...una maravilla sinceramente.

Un gran descubrimiento este sitio

Ya por último, sería el turno del edificio más antiguo de Amsterdam, Oude Kerk. En resumen, es de las más bonitas de Amsterdam, construida en 1302, ubicada en pleno Barrio Rojo (dato curioso) y alberga la tumba de la mujer de Rembrandt, Saskia.

Muy bonita Oude Kerk

Vuelta a casa de Alberto y Francina para descansar un poco e ir directos a por el dorsal de la Maratón y encontrarnos con Jess, Koki y Jorge, para después tomar una rica cena y descansar tras un intenso, pero bonito, día en Amsterdam.

Listos para la maratón!
En solo un día, Amsterdam ya me había dado una impresión totalmente diferente a la que tenía de ella.



lunes, 18 de diciembre de 2017

Diario de un viaje a Amsterdam: día 1: la llegada

Tocaba volver a Amsterdam. La primera, allá por el 2011 creo, no me dejó buen sabor de boca de la ciudad. No me pareció nada especial, quizá porque hacía frío, porque siempre dábamos vueltas por el mismo sitio, porque el avión se retrasó a la ida y a la vuelta...no sé...no me atrajo mucho.

El motivo de la vuelta era correr la Maratón de Amsterdam. Koki y Jorge me convencieron en la media de Lisboa, y de paso aprovechaba para visitar a mi amigo Alberto que lleva allí un tiempo viviendo. Además, Vero no conocía la ciudad y era una buena oportunidad para ello, puesto que la maratón coincidía con el puente de Octubre.

Como me decidí un poco tarde, los vuelos directos a Amsterdam ya habían subido bastante por lo que me tuve que buscar otra opción, y esta fue ir al aeropuerto de bajo coste de Amsterdam...o sea Eindhoven, al que vuela Ryanair y a un precio muy asequible...pero ¡cuidado! echad bien las cuentas antes, porque sí, a nosotros si nos salía rentable, pero el tren que luego te lleva de Eindhoven a Amsterdam, más el tranvía del Aeropuerto de Eindhoven a la Estación de Tren, sale a casi 30 euros por cabeza., así que echad cuentas bien antes de decidiros por la pequeña paliza que supone tanto transporte ;). La vuelta sí que la cogimos con Air Europa el lunes, en el mismo vuelo que mis compañeros, Jess, Koki y Jorge.

Para aprovechar bien, nos fuimos el jueves. La movida de Ryanair con la cancelación de vuelos solo nos afectó en que el vuelo se atrasaba 2 horas, así que salimos de Madrid a las 13:35 y llegamos a Amsterdam sobre las 18 de la tarde.

El Philips Stadium del PSV

Vino a recogernos Alberto que trabajaba cerca, y fuimos dando un paseo por los canales hasta su casa, en la que nos quedaríamos los 4 días, y ya de paso conoceríamos a su hija recién nacida, Alana :).

Inevitable foto con los canales jajaja

Que te reciban así, da gusto :)

Este día no dio mucho más de sí, y la verdadera visita a Amsterdam, comenzaría al día siguiente.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: conclusiones

Fue un gran viaje. Rumanía es un país por descubrir (solo hemos visto Transilvania y quedan la zona de Maramures y Bucovina y la de Constanza, por lo menos). La gente decía que era muy bonito....bueno es bonito, sí, pero en lo que a paisajes se refiere no es más bonita que cualquier zona del norte de España, o al menos esa es mi opinión.

Es un país que está abriéndose al turismo poco a poco, pero que creo que todavía no está preparado (afortunadamente, por otra parte) para recibir a las masas de turistas que se supone irán en los próximos años, puesto que es un destino al alza.

Es muyyyy barato (para nosotros claro). El guía nos dijo que andaban pensando en entrar en el euro, y yo les dije que era lo peor que podían hacer ya que los precios iban a subir muchísimo y tienen poca calidad de vida. También nos dijo que Bucarest había mejorado mucho en los últimos años y es verdad, porque dista mucho de ser lo que puedes llegar a pensar en un principio. Apenas hay perros y tampoco se ve mucha mendicidad.

Los conductores tampoco son tan kamikazes como se lee por ahí. Se ve algún adelantamiento al límite, pero tampoco muchos y las carreteras, al menos por las que fuimos nosotros (quitando el tramo de Biertan que estaba en peores condiciones) están bastante bien.

Es un país muy recomendable para visitar, porque por el momento no está masificado y es barato, pero que nadie espere ver algo que le marque para el resto de la vida, al menos en mi opinión.

Lo mejor:
Sin duda, Sighisoara, qué ciudad más maravillosa y preciosa y la Transfagarasan y el lago Balea, con la que tengo una deuda pendiente.

Brasov también tiene su encanto y Sibiu en menor medida (me esperaba algo más de esta ciudad).

La gente. Muy amable y nada que ver con la imagen que tenemos aquí de los rumanos.

Lo peor:
La verdad es que no se me ocurre nada. Quizá la idea (por lo que leí) de que muchas personas hablarían español...pero nada más lejos de la realidad. No vayáis con esa mentalidad, porque os encontraréis a muy pocas personas que hablen español.

El Castillo de Bran, aunque ya era esperado, por dentro no tiene nada del otro mundo. Le salva que por fuera es bastante bonito.

Hay que volver a Rumanía :)

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 11: Bucarest - Berlín - Madrid

Todavía nos quedaría algo del viaje, pero ya no sería en Rumanía. Los vuelos para volver directo a Madrid me parecían exageradamente caros siendo Ryanair, así que me busqué las habichuelas para encontrar una buena conexión y esta fue Berlín.

De unos 200 euros por cabeza que costaba el vuelo directo a Madrid, a 25 Bucarest - Berlin y 60 Berlín - Madrid...merecía la pena echar unas horas en una ciudad como Berlín, que siempre se agradece, por ahorrar más de 100 euros por cabeza.

Para no andar cargando con las maletas, habíamos decidido dejarlas en consigna, pero en Schonefeld no están disponible por obras, así que la única opción es dejarlas en la estación central. Nunca lo  habíamos hecho y, no sé si será así en todas las estaciones, pero las de la estación central de Berlín son un maravilla. Por 6 euros te entran una maleta grande y dos macutos sin problema jejeje.

No teníamos mucho más de 3 horitas. En un principio habíamos querido ir a los bunkers pero al final no nos dio tiempo, así que dimos un paseo por los alrededores del Parlamento y la Puerta de Brandenburgo y nos volvimos. Ya habíamos estado en Berlín y tampoco hacía mucha falta estresarse por ver cosas que ya estaban vistas jejeje. Al menos conocimos la parte de la estación y vimos una exposición al aire libre en el Tiergarten.

El Reichstag

La Expo en el Tiergarten

Un clásico ;)

La estación central

Volvimos a coger el tren hacia el aeropuerto y a esperar un par de horitas hasta las 9 que salía nuestro vuelo...Cómo anécdota decir que en este vuelo había casi más cola con prioridad que normal.

Y ya, 11 días después y bastante cansados llegamos a Madrid. Un gran viaje :)

martes, 14 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 10: El Monasterio Snagov y el Bulevar Unirii de noche

Otro motivo por el que decidimos volver a Bucarest y hacer un día más fue para ver el Monasterio Snagov. Habíamos visto el lugar en el que había nacido Vlad Tepes, donde había vivido y ya solo nos quedaba ver el lugar en el que murió, y es este.

Eso sí, lo primero que hice fue salir a correr a las 7 de la mañana hasta el Parque Herastrau. Lo necesitaba, eran muchos días inactivos jajaja. 

A unos 40 minutos de Bucarest en coche, pensábamos que iba a estar lleno de turistas para variar...pero para nuestra sorpresa, todo lo contrario. En un principio creíamos que deberíamos coger una barca para cruzar a la islita en la que se encuentra el Monasterio, pero han hecho un puente por el que se puede cruzar por encima del lago que da nombre al Monasterio a pie.

Antes, hay que dejar el coche en una especia de parking que te lo vigila un hombre que te pide la voluntad (vamos 10 leis...no le deis menos jejeje) por cuidarte el coche y después ya se inicia el camino y en apenas 5 minutos llegas al complejo.

El Lago Snagov
Se supone que la entrada al monasterio es gratis, pero claro ya que vas tienes que sacarte alguna foto y por eso te clavan un poco, no recuerdo si eran 30 leis o así, pero bueno hay que pagarlos tampoco pasa nada.


El monasterio Snagov
El interior del Monasterio está dedicado a Vlad Tepes, con su tumba como reclamo turístico. Los alrededores merecen la pena hasta acercarse al embarcadero. Incluso si das una vuelta, puedes ver un pozo y ponys atados pastando.

La tumba de Vlad Tepes
A la vuelta, por fin me topé con el famoso tráfico de Bucarest pero bueno no era para tanto y teníamos como destino, antes de dejar a Corsita, el estadio del Steaua. ¡Qué decepción! me esperaba algo más de un equipo Campeón de Europa jejeje. Llenamos el depósito y fuimos a dejar a nuestro inseparable compañero de viaje durante estos 10 días.

¡Adiós Corsita!
Volvimos a comprar algo para comer, de paso también un Gogosi y descansamos hasta que nos bajamos a la piscina del hotel, con tan mala suerte que 40 min después empezaría una clase por lo que la pudimos disfrutar poco.

Por la noche nos habíamos guardado el plato fuerte que era cenar en el Caru cu Bere. Le había pedido que nos hiciera la reserva a la chica con la que contratamos la visita y la verdad es que ningún problema. El restaurante responde a su fama. Una comida maravillosa y una decoración mejor todavía. Quizá lo peor fueron los bailes, creo que los esperábamos más autóctonos.

El Caru cu Bere
Después fuimos a ver el Bulevar Unirii y el parlamento de noche y la verdad es que es bastante bonito.

Precioso de noche el Bulevar Unirii con el Parlamento al fondo
Y con este buen sabor de boca pondríamos fin a nuestra estancia en Rumanía. Al día siguiente volveríamos a Madrid, pero pasando el día en Berlín ;).

lunes, 13 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 9: Curtea de Argés (la historia de Manole) - Bucarest


El viaje iba tocando a su fin y el martes iniciábamos el camino de vuelta a Bucarest donde pasaríamos el último día y medio (necesitaba hacer 2 noches para una promo de Novotel y tal jejeje).

Nos levantamos, bajamos a desayunar y madre mía qué desayuno!, la dueña, Mica, nos preparó un desayuno casero que no tenía nada que envidiar a los buffets de los hoteles. Fuimos a ver el Monasterio de Curtea y la verdad que fue un poco decepcionante, aunque había muchísimo movimiento de personas y no de turistas precisamente.

El Monasterio de Curtea. Es bastante bonito, pero ya habíamos visto muchos similares jajaja

Lo más interesante del Monasterio es su historia, bueno mejor dicho, la historia de su construcción y de su constructor Manole. En resumen:

El Rey Basarab I encargó la construcción del Monasterio a Manole, por una u otra razón, el Monasterio siempre se venía abajo; preguntaron a un oráculo y les dijo que debían sacrificar el alma de la primera persona humana que se acercara a la obra...

La desgracia se cebó con el arquitecto y la primera persona fue su esposa embarazada que fue a darle una sorpresa...no tuvo otra opción que sacrificarla. Acabó el Monasterio y este se mantuvo en pie y hermoso como se muestra hoy. Pero ahí no acabó la desdicha de Manole. El Rey, para evitar que Manole y sus obreros realizaran otra obra de similar belleza, les encerró en una de las torres del Monasterio. Manole intentó escapar creándose unas alas...no llegó muy lejos y el recorrido desde la torre hasta el lugar en el que cayó queda conmemorado por una fuente dedicada a él.

Una de las historias más bonitas y tristes que aprendimos en el viaje.

La fuente de Manole
Iniciamos la vuelta a Bucarest en un recorrido que no tenía nada que ver con el del día anterior, puesto que a los 40 minutos ya cogimos la autovía hasta Bucarest. Eso sí...el día había mejorado considerablemente respecto al lunes.

Llegamo a Bucarest y tras comer en el KFC y una siesta, nos acercamos a la Corte Vieja, que era una de las pocas cosas que nos quedaban por ver. Probablemente sea la parte más bonita de Bucarest, aunque es una zona bastante pequeña.

La Corte Vieja


Cómo no, Vlad Tepes

Más tarde fuimos a ver el Bulervar Unirii y sus fuentes y entramos al centro comercial para luego ir al Carrefour a comprarnos algo ligero de cenar (unas latas de atún y maíz) porque ya estábamos saturados de comer y cenar fuera. Lo más destacado fue ver la camiseta original del Madrid, la primera, en la tienda de Adidas por....53 euros...porque quiero la tercera, pero estuve muy tentado jejeje.

El Bulevar Unirii, con el Parlamento al fondo

viernes, 10 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 8: Sibiu - Curtea de Arges. La Transfagarasan

Y llegó el día que, personalmente, más esperaba de todo el viaje: conducir por la denominada carretera más espectacular de Europa: La Transfagarasan.

Y como todo el viaje no podía ser perfecto, las predicciones no fallaron y salió un día frío, gris, lluvioso y con niebla...el único día que era imprescindible el buen tiempo no lo hizo...igual que nos pasó en el Perito Moreno.

Tras conducir cerca de 40 min desde Sibiu, llegamos al inicio de la Transfagarasan, al principio no es gran cosa pero te das cuenta de cuando empieza lo bueno cuando haces la primera curva cerrada a la derecha. Claro que ahí la niebla hizo acto de presencia.

Se empezaba a no ver....

La idea era hacer una parada en la Cascada Balea, luego en el Lago Balea y subir andando al Lago Capra. Tras unos 11 km de curvas entre la niebla, intuyendo un paisaje espectacular que no se dejó ver, paramos en lo que pensábamos que nos llevaría a la cascada...me extrañó que no hubiera coches aparcados jajaja...y claro es que ese no era el camino, como bien nos hizo saber un señor rumano que andaba en una ventana.

Avanzamos un par de kilómetros más...y allí ya sí...mucho más coches y mercadillos. No había mucha gente para lo que se supone habitual y es que el día no era para muchas excursiones al aire libre. Bajo una fina lluvia intentamos encontrar la cascada...pero la niebla lo hacía difícil y desistimos del intento porque el GPS no parecía acertar con la ubicación. Creo que no fuimos los únicos que nos quedamos sin verla.

En algún lugar estaba la cascada

Volvimos al coche y subimos los últimos 2-3 km hasta la cima...el lago Balea. Aquí sí, muchos más coches y un parking de pago (puedes dejarlo en la cuneta también). Lo metí en el parking (no muy caro) y fuimos al mercadillo a coger un paraguas porque empezaba a llover bastante.

Nos acercamos hasta la orilla de lo que supuestamente era el Lago Balea...no se veía más de 2 metros en adelante. Decidimos andar un poco hacia la cabaña que se intuía al otro lado del lago y por fin se fue abriendo algo la niebla y pudimos ver un hermoso lago. Lástima que, tal y como estaba el día, decidimos abortar la subida al Lago Capra, que es más espectacular incluso.



Ahí hay un lago...


Que no se diga

¡Al final pudimos disfrutarlo! ¡Maravilloso!

De vuelta al Parking, comenzó a llover muchísimo y no tuvimos más remedio que entrar el hotel restaurante a esperar que amainara un poco la lluvia. Volvimos a coger el coche y parecía que el cielo se había abierto algo (vamos que la niebla se había disipado) así que decidí retroceder un kilómetro hasta el primer mirador y al menos pudimos disfrutar algo de las fabulosas vistas de la Transfagarasan.

¡Por fin se dejó ver la Transfagarasan!

Con ese poco me tuve que conformar, pero menos hubiera sido nada. Cruzamos el tunel cerrado durante la mayor parte del año e iniciamos el descenso por el otro lado camino de Curtea. La carretera seguía siendo muy bonita. Lo bueno de ir en coche es que puedes parar en cualquier lado y lo aprovechamos para ver una bonita cascada.

Ventajas de ir en coche
Paramos a comer y después en otra de las paradas obligatoria que es la presa Vidraru, en la que si quieres, puedes hacer un paseo en barco. También pasamos por Poienari, donde está el verdadero Castillo (en ruinas) de Vlad Tepes, pero que ya habíamos decidido no ir porque en el estado de Vero, subir 1500 escalones como que....además días antes cerraron el acceso por la presencia de osos jajaja.

El lago y la presa Vidraru

A partir de aquí la carretera ya pierde su encanto y salimos de la Transfagarasan. El descenso son muchos kilómetros y se hace muy largo sobre todo si tienes mucho tráfico, pero merece mucho la pena. No sé si será la más espectacular, porque por ejemplo en los Alpes no he estado, pero desde luego estará entre ellas.

Llegamos a Curtea de Argés y nos alojamos en la Pensión Ioana. Curtea es una ciudad pequeña, con el Monasterio como mayor reclamo. La tarde la aprovechamos para pasear un poco y buscar un lugar para cenar. Elegimos uno que se suponía el mejor (y recomendado por la dueña de la pensión) y no tenía mala pinta...pero el servicio dejó bastante que desear.

miércoles, 8 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 7: El museo Astra

Para el segundo día en Sibiu había pensado en ir a la Transfagarassan y hacer la ruta de senderismo hasta el lago Capra y luego volver a Sibiu....para al día siguiente camino de Curtea de Argés, hacer la Transfagarassan entera. Al final decidí que podría ser un poco tontería y le dije a Vero que aprovecharíamos para hacer una visita al considerado Museo Etngráfico al aire libre más bonito del mundo, el Museo Astra...no es que estuviera mal, pero al día siguiente me arrepentiría de la decisión jejeje.

El Museo estaba a apenas 10 minutos del hotel (en coche) y llegamos sobre las 10. No había mucha gente y comenzamos la visita que al principio te entusiasma porque ves casitas de distintas épocas, a las que puedas entrar, algunas incluso tienen una recreación tal cual eran, con sus muebles, televisores, cocinas etc.

También tuvimos la suerte de observar una misa al aire libre en una de las iglesias del museo, que oye es toda una experiencia también.

El Museo es bastante grande (y más si lo alargas con la entrada al Zoo) y a medida que avanzaba el día, la temperatura iba subiendo bastante. Cuando llevas la mitad del recorrido vas pensando que empieza a ser todo un poco repetitivo, hasta que llegues a la parte del lago en la que aparecen los molinos y le da otro aire al museo.

Una de las casas del museo Astra.


Hay que hacer siempre el ganso jejeje


Cómo era una escuela rumana


También había molinos
Al final la visita se te va a las 2-3 horas sin hacer nada del otro mundo y es una visita recomendable si vas a estar más de un día en Sibiu y si vas con niños, mucho más, porque a ellos les encantará.

La tarde la dedicamos a cerrar las cosas pendientes que nos quedaban en Sibiu, como entrar a la Iglesia Católica y subir a su torre, que se supone cuesta dinero, pero nosotros subimos by the face :S. Como anécdota, la subida a esta torre tiene tramos en los que temes por tu integridad jajaja...he exagerado un poco pero en algunos tramos si que hay que tener bastante cuidado.

La Catedral desde la Iglesia Católica


La Piata Mare, con cierto parecido a la de Cracovia

Paseamos por las murallas de la ciudad y el paseo de la fama (en el que conocíamos más bien a pocos personajes) para terminar comiendo un bollo al que ya había echado el ojo el día anterior y no me pude resistir...un Gogosi relleno de vainilla y chocolate...qué cosa más rica y qué cosa más calórica!!!.

El paseo de la fama

Una de las torres de vigilancia
La noche la rematamos cenando en uno de los mejores restaurantes de Sibiu (o eso dice Tripadvisor) y la verdad es que bastante bien y paseando por la Piata Mare.

La Piata Mare de noche.
Si no hubiera ido a Sighisoara probablemente hubiera puesto a Sibiu como la ciudad más bonita del viaje, pero tras Sighisoara me dejó una sensación de que me esperaba más.

Por cierto...al atardecer las nubes ya presagiaban lo que iba a ocurrir el día siguiente.

martes, 7 de noviembre de 2017

Diario de un viaje a Rumanía: día 6: Sighisoara - Biertan - Sibiu. La Rumanía profunda

Nos dolía en el alma haber estado tan poco en Sighisoara y tener que abandonarla, pero había que seguir nuestra ruta de camino a Sibiu.

Para ir a Sibiu (desde Sighisoara) hay dos opciones: yendo por la nacional y atravesando (y parando si queréis) la localidad de Medias, o bien, trayecto recomenado, desviarte hacia Biertan e ir por una carretera peor, pero que te adentra en pueblecitos rumanos que te hacen retroceder 40 o 50 años en el tiempo, la Rumanía profunda.

Nosotros optamos por la segunda opción, puesto que Biertan era una de las visitas recomendadas en la guía del viaje. Pueblo pequeño con el reclamo de, cómo no, una iglesia fortificada Patrimonio de la UNESCO. Mi humilde opinión es que si no has visto antes Prejmer o Harman, seguramente te gustará mucho y te llevarás una gran impresión, pero si ya has visitado las anteriores, la de Biertan no te va a aportar nada nuevo ni mejor a lo que ya has visto, es más, desde mi punto de vista está varios escalones por debajo de las mencionadas.

Entramos en la Rumanía profunda

Una de las torres de la Iglesia Fortificada de Biertan


Bastante decepcionante 
Lo curioso de la parada en Biertan es que coincidimos con un Rally de coches de época, que estaban todos en la plaza principal, listos para salir a un tramo cronometrado con final en Sibiu. Por supuesto a lo largo del camino hacia Sibiu, fuimos coincidiendo con varios de ellos, a los que había que adelantar.
Lo mejor de la para den Biertan jajaja
El camino hasta Sibiu por Biertan es una de las mejores experiencias del viaje por Transivalnia. La carretera no está del todo mal asfaltada y aunque no tiene arcén, se hace muy llevadera por el poco tráfico que hay. Vas atravesando pueblecitos y cruzándote con coches tirados por caballos, tractores (que también se ven en España claro) y sobre todo la oportunidad de poder interactuar con las personas de allí.



Una Catedral en un pueblecito

Sí, estábamos en la Rumanía profunda
Hicimos una parada en una iglesia ortodoxa que estaba cerrada, pero que nos sirvió para descubrir lo agradables que son los rumanos y sobre todo los niños. Nada que ver con la imagen que tenemos de los que están en España.

Llegamos al Ibis de Sibiu sobre la hora de comer. Nos dieron una planta 11 con vistas al centro histórico que la verdad no me esperaba :). El Ibis se encuentra situado a apenas 5 minutos de la entrada al centro histórico así que no tardamos mucho en salir y buscar un restaurante para comer.

Las vistas desde la habitación del hotel, al centro de Sibiu

La calle principal es la Nicolae Baicescu, es peatonal y llena de comercios, bares, terrazas y pastelerías. Tras comer nos dirigimos a la Catedral de la Santísima Trinidad. Tiene cierto parecido con la de Sofía (no hemos estado allí) y mira que ya habíamos visto iglesias y catedrales de este estilo, pero esta me pareció impresionante. No sabría deciros qué tiene de especial porque al final está decorada como todas las ortodoxas, aunque mejor conservada y restaurada, pero no sé, me pareció magnífica.

Bonita por fuera

Espectacular por dentro
Muy grande por dentro, con poca gente en ese momento, con una bonita luz que entraba de fuera...no sé, mirad las fotos y opináis jajaja.

Después nos dirigimos a la Catedral Luterana de Sibiu, pero había una boda y decidimos dejarlo para el día siguiente, así que subimos a la Torre del Consejo desde la que se ve una vista panorámica de la ciudad con especial atención a la Plaza Principal (Piata Mare) y al otro lado, su hermana pequeña (Piata Mica, desde la que se accede a la torre).

Seguimos recorriendo los lugares de más importantes de Sibiu, como la Piata Mare o la iglesia Romano Católica. Para entonces ya nos habíamos percatado de una de las peculiaridades de esta ciudad, las casas que te miran ;).

¡Nos vigilan!

Piata Mare
 Momento para ir a coger fuerzas al hotel y salir a dar una vuelta por el resto de la ciudad como el Puente de los mentirosos y sus murallas y torres de vigilancia, a la vez que buscábamos un sitio para cenar.

Puente de los mentirosos

Una torre de vigilancia

Muy buena impresión de la ciudad el primer día, aunque no llegaba a Sighisoara.