jueves, 20 de abril de 2017

Diario de un viaje a Edimburgo: día 2: El Tour del Castillo, y los museos.

El segundo día lo habíamos planeado de una forma, pero sobre la marcha hicimos un plan B :). La idea era hacer el Tour del Castillo que habíamos contratado con Viajar por Escocia, y después poder subir a Arthur's Seat. Finalmente dejamos la segunda parte para otro día que hiciera mejor tiempo y dedicaríamos la segunda parte del día a ver los museos, aprovechando que era jueves y la National Gallery cerraba más tarde de lo habitual.

Como guía para el Castillo tuvimos a Francis, que aparte de guardar un asombroso parecido con mi ex-jefe, nos contó bastante bien toda la historia que rodeaba al Castillo, sus anécdotas y nos animó a ver una representación de un personaje histórico de Escocia que tendría lugar a las 12:15.

Quedamos a las 9 de la mañana en la Royal Mile, y mientras esperábamos, nos cayeron unos copos de nieve, poca cosa, pero nos hizo ilusión :). Llegamos al Castillo y la verdad es que no había la cola que yo esperaba. Es bonita la aproximación al Castillo desde la Royal Mile y mucho más cuando entras en la enorme explanada que da acceso al mismo, desde el cual hay unas bonitas vistas de la ciudad.

Vistas desde el Castillo
Subimos las primeras rampas y Francis nos explicó el porqué del Castillo, para qué sirvió y las batallas que se celebraron. Vimos los cañones, la torre del reloj en la que se guardan las 3 joyas reales, las celdas en las que estaban los presos y a las 12:15 vimos la representación de Rob Roy. Varios días al mes, aparece un personaje histórico en una de las salas del Castillo, una persona aparece caracterizando a un personaje histórico de Escocia, y en esta ocasión fue el turno de Rob Roy que hizo una demostración del uso de las armas de la época. Fue una representación de unos 15 minutos, pero que merece la pena, porque además cuenta algún que otro error de la famosa película Braveheart.


¡Los cañones listos para defender la ciudad!

La representación de Rob Roy

La torre del reloj
Tuvimos tiempo de entrar a una especie de tienda en la que ofrecen degustación de whisky y yo, que no soy muy de whisky, probé uno que me encantó, el Bruadar, bien es cierto que es licor de whisky, pero estaba muy rico (es con miel). Y ya era casi la 1 del mediodía y ya que estábamos había que esperar al cañonazo de la 1. Un soldado hace todo el protocolo y lanza el cañonazo (una salva) que servía para indicar a toda la ciudad la hora exacta.


Las vistas de la explanada del Castillo

Finalizamos el Tour del Castillo y decidimos que la segunda parte del día la dedicaríamos a los museos. Comimos un fish and chips y entramos en el Museo Nacional de Escocia.

Probablemente sea el más importante de la ciudad...6 plantas dedicadas a la historia de Escocia, sus costumbres, sus orígenes, tradiciones etc...pero también con lugar para la ciencia, la física, la naturaleza. Os juro que jamás me lo había pasado tan bien en un Museo. Estuvimos unas dos horas, y yo creo que casi una nos la pasamos entera en la planta baja, la de Ciencia y tecnología...como un niño me lo pasé. ¡Había de todo!, un robot que le escribías algo en una pantalla y el te lo ponía con cubos, un simulador de formula 1, juegos de reflejos...un sinfin de cosas para gozo y disfrute de niños...y adultos.

Animales disecados en el Museo Nacional

El robot poniendo mi nombre!!!

El extraordinario reloj sonando

Después nos fuimos a ver el Museo de los Escritores, escondido en uno de los atractivos callejones que salen de la Royal Mile. Merece la pena visitarlo, es pequeño, coqueto y está dedicado a los tres escritores más importantes de la historia de Escocia: Sir Walter Scott, R.L. Stevenson y Robert Burns. Eso sí, hacía mucho calor.

Y por último visitamos la National Gallery, aprovechando que los jueves cierra a las 8 de la tarde. El motivo fundamental era ver algún que otro cuadro de Van Gogh que le gusta a Vero, pero no había gran cosa, eso sí, había bastante de españoles, y lo malo es que había varias salas cerradas. A la salida, pudimos observar una gran postal de la luna llena iluminando Edimburgo, que la hacía todavía más bonita.



La luna llena presidiendo la calle de la National Gallery

El monumento a Scott
Para terminar este segundo día, subimos a la explanada del Castillo, que de noche se ve mucho más bonito que de día y nos fuimos al hotel a descansar un poco antes de salir en busca de la estatua de Sherlock Holmes y de un McDonalds para cenar.


La explanada del Castillo de noche


La estatua de Sherlock Holmes

Rose Street
Al día siguiente tocaría madrugón para ir al Lago Ness.



miércoles, 19 de abril de 2017

Diario de un viaje a Edimburgo: día 1: La pérdida de avión, la llegada y el tour del miedo.

Como todavía nos sobraban unos días de vacaciones, decidimos dejarlos para Enero a ver si encontrábamos algún viaje interesante. La idea principal fue ir a Tromso a ver si cazábamos alguna Aurora, pero entre que los billetes fueron subiendo muy rápido, y que vimos que en los días que iríamos habría luna llena, lo descartamos completamente, así que nos decidimos por otro lugar que teníamos apuntado desde hace bastante tiempo: Edimburgo.
El cartel a la salida del aeropuerto
No habíamos ido antes porque siempre que mirábamos los precios eran bastante alto para volar con Easyjet, que es una aerolínea de bajo coste, y me niego a pagar más de 80 euros por un billete de bajo coste. Sorprendentemente, la vuelta si estaba muy barata, siendo además un domingo por la tarde, y la pillamos por unos 35 euros cada uno. Para la ida, se me ocurrió la idea de ir con Ryanair vía Londres, y el ahorro era considerable. El vuelo a Londres unos 18 euros y de Londres a Edimburgo unos 12...perfecto. La primera combinación que vi era con una escala de 4 horas...no estaba mal, pero después encontré una con una escala de 50 minutos...dije, ¡perfecto! llegamos a las 10 a Edimburgo y aprovechamos el día....se me olvidaba el pequeño detalle de que Londres y yo tenemos una historia más bien de odio....y claro siempre que la piso, pasa algo.

Ya habíamos hecho alguna escala corta, incluso una de 45 minutos. Hasta dónde yo sabía, una escala consiste en cambiar de puerta de embarque, sin necesitar más trámites....pues no...en Stanted no. Hubo que pasar el control de pasaportes como si te fueras a quedar en Londres, con la consiguiente cola y claro, una vez pasado eso, obviamente había que pasar nuevamente el control de seguridad, otra cola y otra pérdida de tiempo...ya íbamos muy justos, aún así corrimos y resulta que para ir a nuestra puerta de embarque, había que coger un tren...cojonudo...me dí la última carrera, para que el chico que estaba en la puerta me dijera que ya se habían cerrado las puertas....Nos habíamos quedado 8 personas en tierra.

Llamamos...vinieron y cuando pensábamos que nos iban a llevar al avión...nada más lejos de la realidad. Nos llevaron al mostrador de Ryanair, en el que muy amablemente nos ofrecieron billetes para el siguiente vuelo...a 100 libras...no nos quedó otra...al final nos salió como si hubiéramos volado directamente con Easyjet.

Empezaba mal el viaje, pero fue pisar Edimburgo y todo cambiaría. Aterrizamos y nos dirigimos a coger el bus express que nos lleva hasta la ciudad en apenas 15 minutos. Nos bajaríamos justo donde comienza Princess Street y desde ahí tardamos 15 minutos andando hasta el Novotel Edinburgh Centre en el que nos alojaríamos. Y el recibimiento no pudo ser mejor, puesto que una de las recepcionistas (luego veríamos que habría otra más) hablaba español. Así que un trauma que nos quitamos.

Hicimos el check-in y nos fuimos a hacer una toma de contacto por la ciudad, puesto que a las 6 teníamos el tour del miedo, y ya eran las 3 de la tarde. Comimos rápido y barato en una pizzeria Kebab, a la que volveríamos un par de veces más en el viaje, puesto que nos trataron bien y encima nos hacían descuento, y nos fuimos a ver la Catedral de St Giles.

Me gustó mucho, este tipo de catedrales de estilo gótico y neogótico, me gustan mucho. No es que entienda yo mucho de arte, simplemente me sorprende como en aquellos tiempos podían realizar construcciones de semejante magnitud. La Catedral tiene diversos motivos que rememoran la historia de Escocia y a sus personajes más importantes. Si quieres hacer fotos, tienes que hacer un donativo de 2 libras.

La catedral por dentro

La Catedral por fuera, preciosa con la luna llena

Ya era de noche, puesto que en esa época del año, en el norte anochece sobre las 4 de la tarde. Nos dio tiempo a volver al hotel a por algo más de abrigo y de camino paramos en el Cementrio Greyfriars. En Edimburgo los Cementerios están abiertos las 24 horas del día y puedes pasar libremente. Este cementerio tiene dos historias, una bonita, la del perro Bobby que estuvo durante 14 años custodiando la tumba de su dueño y que tiene una estatua a la entrada del cementerio, y la otra, más tenebrosa, la del fantasma de Mackenzie, del que os hablaré en otro post.


Aquí está Bobby
Además, para los fans de Harry Potter, es famoso también por albergar los restos de Lord Voldemort.

Reservamos con Sandemans New Edinburgh que tiene Tours gratuitos por la ciudad, aunque este era de pago. Realmente no era un Tour del miedo, de hecho no se llama así, más bien es el Tour del Lado Oscuro, que es como se llama realmente, y te cuentan la historia oscura de la ciudad, centrado sobre todo en crímenes y sucesos de hace años. Lo cogimos porque de paso nos serviría para seguir conociendo la ciudad, y así fue. Recorriemos parte de Princess Street, pasamos por South Bridge, subimos a Calton Hill, nos adentramos en el Cementerio del mismo nombre y por último recorrimos parte de la Royal Mile.

Las vistas nocturnas desde Calton Hill

Lápida con cara parecida a "El grito" dentro del cementerio de Calton Hill

No me acuerdo del nombre del guía, que no estuvo mal, pero no fue tampoco nada extraordinario. Acabamos en el "fin del mundo" (The World's End), y no me refiero a ese lugar maravilloso en el que habíamos estado apenas 2 meses antes, el verdadero fin del mundo, Ushuaia, sino a un famoso pub escocés enfrente del cual se encontraban las puertas de entrada y la salida a la ciudad.

Habíamos madrugado, y el cansancio empezaba a pasar factura, fuimos al hotel a ducharnos, y salimos en busca de cena. No nos complicamos mucho, buscamos comida rápida, de paso encontramos una de las famosas cabinas azules, aunque cualquier parecido con las del Doctor Who, son coincidencia y a descansar hasta el siguiente día, en el que tendríamos otro Tour, esta vez al Castillo.

Una de las cabinas azules que ahora sirven como cafeterías.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Diario de un viaje a Argentina: Conclusiones

Nuestra luna de miel cumplió con las expectativas, en algunos casos como Iguazú, Ushuaia y Puerto Madryn las superó, en otros como el Perito Moreno, un poco por debajo, y en el caso de Buenos Aires simplemente decepcionó.

Para terminar un breve resumen de cada sitio con lo mejor y lo peor.

Buenos Aires: No voy a indagar mucho más en la decepción que supuso la ciudad. Creo que lo malo es que es una ciudad demasiado grande, con realmente poco sitio turístico de interés y si estás muchos días, se te hacen largos. Lo peor sin duda el tráfico y lo mejor, su centro turística, el ambiente y la gente.

Puerto Madryn: Probablemente la gran sorpresa. No el hecho de ver las ballenas, que a mi me encantó pero a Vero ni fu ni fa, sino más bien por la ciudad en si. Era una ciudad muy agradable, que ha ido creciendo mucho en los últimos años y en la que te sentías muy cómodo. No hacía excesivo calor y las noches eran muy agradables, mucho más si paseabas por el Paseo Marítimo. Lo mejor, su paseo marítimo y lo peor, estar pocos días y no haberle sacado más provecho

Ushuaia: La ciudad del fin del mundo. Uno de los lugares a los que siempre quise ir. Me quedaría a vivir allí. Ves la ciudad y no tiene nada del otro mundo. Es una ciudad pequeña, en principio sin mucho atractivo turístico (entiéndase lugares que visitar) pero su enclave lo hace todo. Al borde del canal Beagle por un lado y custodiada por la parte final de los Andes por el otro, hay que estar allí para sentir lo que se siente en esa ciudad. Lo mejor...TODO...lo peor: que no nos hemos quedado a vivir allí y bueno que era un pelín cara.

El Calafate: Calafate me sonaba a pueblo del Oeste, y la verdad es que no iba desencaminado. Es una ciudad no muy grande (unos  20.000 habitantes) y con calles cuadradas...una calle principal cruzada por unas cuantas más. El mayor atractivo es el Glaciar Perito Moreno....y bueno, nos gustó mucho y recomendamos hacer el trekking, pero yo me esperaba algo que me dejara con la boca abierta y no lo fue. Lo mejor: el trekking por el Glaciar; lo peor: que no impresiona tanto como dicen.

Iguazú: Lo que me iba a dejar con la boca abierta eran las Cataratas de Iguazú. Me lo había advertido gente, pero yo no tenía muchas expectativas...y lo que pasa cuando no tienes muchas expectativas...que te dejan con la boca abierta. No os puedo hablar de la ciudad, porque solo estuvimos en el pedazo de Hotel...y aunque no daban ganas de salir de él, tampoco tuvimos tiempo. Si alguien quiere hacer un viaje imprescindible en su vida, ese es a las Cataratas de Iguazú. Cualquier cosa que diga no os va a servir para haceros una mínima idea de lo que es aquello, por algo es una de las maravillas naturales del mundo.

Y hasta aquí el diario sobre Argentina...en breve el diario sobre Edimburgo :)

lunes, 20 de febrero de 2017

Diario de un viaje a Argentina: día 13: Iguazú desde el lado brasileño y colorín colorado

Ley de vida, todo lo bueno se acaba y nuestra Luna de Miel no iba a ser menos. El último día también sería duro. Tocaba la visita desde el lado brasileño, el vuelo a Buenos Aires, 4 horas de escala y el vuelo largo hasta Madrid.

Volvimos a madrugar para ir hasta el lado brasileño, para el que se tarda casi 1 hora entra trámites de aduana y demás. Mola porque como cambias de país, pues te sellan el pasaporte claro, y no mola tanto, porque, obviamente, al ser otro país, pues también hay otra moneda y claro, pagar puedes pagar en pesos argentinos...pero pagues en pesos o en euros, te devuelven en reales y ponte a pensar si te han timado o no.

La excursión de este día sería sensiblemente más corta que la de la anterior y apenas estaríamos unas 2-3 horas en el parque de Iguazú.

Era muy difícil, casi imposible, superar lo que habíamos visto el día anterior, y en efecto, el lado brasileño no iba a superar al lado argentino. Antes de llegar nos ofrecieron la opción de sobrevolar las cataratas en helicóptero. Muchos de nuestros acompañantes lo hicieron, nosotros decidimos desecharlo, porque 10 minutos de vuelo por casi 100 euros, para ver algo que puedes ver en un dvd, no lo consideramos rentable.

Hacía calor, pero la mayor parte del paseo era a la sombra, por lo que no se hizo muy duro. Por el camino vimos un Tucán, algunos coaties, monos etc...y lo mejor que ofrece el lado brasileño son dos cosas: las vistas de prácticamente todos los saltos del lado argentino, y la pasarela final en la que te empapas y puedes disfrutar de una vista completa de la Garganta del Diablo, pero nada comparable a la vista desde el lado argentino.

Panorámica de todos los saltos

La Garganta del Diablo desde otra perspectiva (y la pasarela en la que acabaríamos)
Yo recomiendo ir a los dos, porque son dos cosas distintas y tienen razón con lo que dicen, que desde Brasil se ven las Cataratas y desde Argentina se viven. Desde luego que si alguien está pensando en qué cosas serían imprescindibles ver en su vida, las Cataratas de Iguazú son uno de ellas.

Esperando al ascensor que nos alejaría definitivamente de las cataratas :(


A la vuelta paramos en un tienda en la que pudimos multitud de objetos realizado con piedras preciosas, y también asustarnos con el precio y ya comimos en el hotel para ir hacia el aeropuerto y poner rumbo a Buenos Aires. En el despegue se atisba el vapor de las Cataratas pero no se ven.

La última comida en Buenos Aires, no podía ser otra


4 horas de escala en Buenos Aires, que nos sirvieron para cenar y realizar las últimas compras, entre ellas, estas dos cosillas que tenía pendiente jejeje.




Y despegamos rumbo a Madrid. Dormimos relativamente bien y aterrizamos sobre las 4 de la tarde, poniendo fin a un viaje impresionante, recomendable e inolvidable.

viernes, 17 de febrero de 2017

Diario de un viaje a Argentina: día 12: lo mejor siempre está por venir: Iguazú

Como era tónica habitual, madrugamos para desayunar y estar listos para el autobús que nos recogería a eso de las 7. Por temor a los mosquitos, nos pusimos unos modelitos un tanto estrafalarios jejeje. Éramos un grupo grande, pero no llenábamos el autobús, así que fuimos cómodos. El guía se nos presentó, se llamaba Julio y debe ser que tuvimos suerte con él, porque nos dio una serie de explicaciones que no sé yo si los otros lo harían.

Esto es la salida del hotel. De no ser por algún coche, parecería la selva pura

Nos estuvo contando un poco de la historia de Iguazú (el recorrido dura unos 20 minutos por el lado argentino) y en qué consistiría el día. Además pasamos por encima del río Iguazú, lugar en el que confluyen las fronteras tanto de Argentina, como de Brasil y Paraguay.

Llegamos a la entrada del Parque y nos encaminamos hacia el tren que te lleva a la Garganta del Diablo. No pudimos coger el primero, porque ya había bastante cola y no entramos. Julio nos había dicho que una vez nos bajáramos del tren teníamos que ir hacía la Garganta, sin esperar a nadie, que ya nos reuniríamos allí, puesto que los grupos esperan para ir todos juntos. El viaje en tren dura unos 10 minutos y es muy agradable la sensación de ir en medio de la selva. Nos bajamos e hicimos caso a Julio.

Adelantamos a varias personas, pero no muchas, y a mita de camino también pasamos a 4 señoras que venían en nuestro grupo y que llevaban un buen ritmo también. El recorrido desde la estación hasta la Garganta es de 1,5 km aprox. La recomendación de Julio era no pararse a hacer fotos en el camino de ida, puesto que ya habría tiempo en el de vuelta. Según nos acercábamos, ya se iba viendo el vapor que soltaban las cataratas.

Ya se iba atisbando que algo grande iba a suceder
 Como he ido contando estos días, hay sitios en el que las cosas salen todo bien y sitios que no (sirva Buenos Aires como ejemplo de esto último), Iguazú fue ejemplo de lo primero. Ya me habían dicho que era espectacular, yo decía que no sería para tanto, que a fin de cuentas era agua cayendo, que yo iba a este viaje con más ganas del Perito Moreno que de Iguazú....la gente no se equivocaba.

Fue acercarnos a la pasarela y sentir que iba a presenciar algo para lo que la palabra impresionante se quedaría corto. Además, gracias a las recomendaciones de Julio, llegamos y...¡no había nadie en la pasarela! ¡pero nadie!...la Garganta del Diablo para nosotros solos. Obviamente, esto duró apenas 5 minutos, pero fueron 5 minutos que no olvidaremos nunca.

De verdad que cualquier palabra que use, cualquier foto o video que veáis aquí no será suficiente para que os hagáis la más mínima idea de lo que son las Cataratas de Iguazú. Jamás había visto semejante masa de agua fluir con esa fuerza y velocidad. Nos habían dicho que debido a las últimas lluvias, venían con un 20% más de agua, y debía ser verdad. A pesar de que las pasarelas ya estaban llenas de gente, no me cansaba de deleitarme, pero había que volver, así que pusimos un ritmo más tranquilo para llegar a la hora estipulada al tren para volver al parque e iniciar el recorrido por el circuito superior e inferior, antes de iniciar la excursión dentro de las cataratas.

Panorámica de la Garganta del Diablo

Con la pasarela para nosotros solos y nuestro modelito.

Sobran las palabras.

La pasarela 10 minutos después de nuestra llegada
El circuito superior no nos aportó mucho más allá de alguna vista panorámica de los saltos que veríamos más de cerca desde el paso inferior, y eso sí, encontrarnos con animales en su estado natural, como los coatíes o los monos.

¡¡¡Jurassic Park!!!


Un coatí


Un doble Arco Iris, creo que en el Bossetti


El circuito inferior mereció mucho más la pena, puesto que nos acercamos a mucho de los saltos (el de San Martín, el de las dos hermanas, el Bossetti). No recuerdo exactamente en cuál, pero nos empapamos de lo lindo. Además sirvió para probar la resistencia al agua del S7 de cara al paseo en zodiac por las cataratas.

Y la verdad es que merece la pena el paseo. Lo malo fue que, de tanta agua que bajaba por la Garganta del Diablo, no nos pudimos aproximar a ella, por lo que nos quedamos en sus hermanas pequeñas. Es toda una experiencia sentir el ruido y la fuerza de las cataratas dentro de las mismas. Obvia decir que acabas empapado, por lo que se recomienda llevar ropa de repuesto, o un poncho.

El paseo es de unos 25 minutos, de los que solo merecen la pena los primeros 10 minutos que son en los que estás jugando con las cataratas. Después vendría un "safari" por la selva, que fue un poco decepcionante puesto que ningún animal salió a nuestro paso. Y prácticamente aquí finaliza la excursión del día, el resto fue tiempo para comer y comprar algún souvenir y vuelta al hotel.

Acercándonos a las cataratas

El S7 aguantó como un campeón. ¡Mejor que en el Parque de Atracciones!

Claro que para nosotros no había acabado lo bueno. Pudimos disfrutar de la piscina del hotel, y lo que es mejor, de bañarnos en plena noche (a las 7 anochecía) solitos en una piscina, y además, en un jacuzzi al aire libre que estaba al lado de la piscina.

El Jacuzzi

La Piscina para nosotros solos :)

Un día INOLVIDABLE.


jueves, 16 de febrero de 2017

Diario de un viaje a Argentina: día 11: día de aeropuertos y aviones

Este día poco tiene que contar. Era el día más coñazo de todos los que teníamos programados, puesto que teníamos que ir de Calafate a Buenos Aires, una escala de unas 3 horas y de ahí a Iguazú. Total entre escalas y vuelos, unas 9 horas.

Aprovechamos la mañana para hacer algunas compras. Os había dicho que Ushuaia era caro, pero es que Calafate lo es todavía mucho más, pero encontramos alguna cosilla que otra. Nos recogieron y nos llevaron al aeropuerto.

Hasta a miles de km de distancia me proponen cosas jajaja

Obvia decir que en este día, el tiempo había mejorado muchísimo...apenas hacía viento, hacía sol...en fin lo típico cuando vas de viaje jejeje. Intuyo que desde el avión pude ver lo que el tiempo me negó el día anterior, el cerro Fitz Roy, no sé si me podréis ayudar, yo creo que sí porque era el pico más alto que se veía por la zona.

El Lago Argentino con su tonalidad turquesa

Creo  que el Fitz Roy es esa elevación

El vuelo de Calafate a Buenos Aires duraba casi 3 horas, y por supuesto no podía faltar la cajita de merienda de Aerolíneas Argentinas. Llegamos al Aeroparque Jorge Newbery y por supuesto, como no podía ser de otro forma, en la capital argentina, 1 semana después, el tiempo había cambiado por completo y nos recibía con unos espléndidos 27 grados, nada que ver con los 18 que había los 4 días que estuvimos allí.

Buenos Aires, radiante, como no la habíamos visto en 4 días...

No se nos hizo demasiada larga la escala ni tampoco el vuelo a Iguazú, que era algo más cortito, unas 2 horas y, sí, lo habéis adivinado, nos dieron la cajita de merienda jajaja.

Llegamos a Iguazú, y ya el clima era completamente distinto al de los últimos días, calor, pero no excesivo, mucha vegetación y bichos, que eran mi pánico, aunque al final fue mucho menos de lo esperado jejeje.

Nos dejaron en el hotel, alejado del centro de la ciudad, pero era un hotel maravilloso, el Mercure Iguazú Hotel Iru. Una gran habitación con una enorme mosquitera y vistas a la piscina que por la noche brillaba con luz propia...al día siguiente la disfrutaríamos :).


miércoles, 15 de febrero de 2017

Diario de un viaje a Argentina: día 10: el peor de todos, viaje frustrado a El Chalten

Como teníamos un día libre en Calafate...lo normal es hacer una excursión porque el pueblo poco interés turístico tiene. La tentación era Torres del Paine...pero al final eran muchas horas y pasar una frontera y bueno...nos decidimos por el Chaltén y la visita al cerro Fitz Roy.

La previsión no era halagüeña, pero no pensábamos que fuera a llegar a tanto. Nos recogió el microbus a eso de las 7...y soplaba un viento bastante interesante, nos habían avisado de que habría rachas de 120 km/h, aunque mientras solo fuera viento...

En el Calafate el día era soleado, iniciamos el recorrido que serían unas 5 horas ida y 5 horas vuelta en el microbús. La primera parada fue en un mirador hacía el lago argentino. Nada que no hubiéramos visto el día anterior. Y la segunda ya tuvo más relevancia, puesto que fue en el parador de La Leona.

Estábamos un poco lejos de casa



El cartel de la Leona


El hotel es Patrimonio Histórico y Cultural de la Provincia de Santa Cruz, entre otras cosas, porque acogió a personajes como Butch Cassidy. Fuera de conocer la historia y comprobar que el viento iba arreciando, nos sirvió para desayunar.


A partir de aquí el tiempo se empezó a complicar. Llegamos al El Chaltén, que es la capital mundial del Trekking, y ya llovía. Según nos íbamos aproximando, vimos el final del Glaciar Viedma, y deberíamos haber visto el cerro Fitz Roy...pero el día lo hacía imposible.

El final del Glaciar Viedma

El cartelito de bienvenida de El Chaltén

Nos adentramos en el Parque Nacional de los Glaciares, camino de tierra, con lo que la velocidad disminuyó bastante y el traqueteo del microbús invitaba a echar una cabezadita. Hicimos una parada y la cosa prometía, creo que era la cascada Margarita que, con el día que hacía, y el paraje en el que se encontraba, parecía que estábamos en Parque Jurásico.

El salto Margarita (creo que se llamaba así)

Pero ya está....lo bueno duró poco...de repente el conductor me dice que le habían avisado de que más adelante la carretera estaba cortada. Para qué engañarnos, no le creí. Pero sí, unos 15 minutos después de reiniciar la marcha, la lluvia y el fuerte viento habían derribado un árbol que había caído justo en el único puente por el que se podía pasar....

Se frustró la excursión. 5 horas llevábamos para nada. Nos dimos la vuelta, paramos en el Salto del Chorrillo, otra cascada bonita, pero bueno, la verdad es que de esas las hay a patadas en mi pueblo jejeje, y paramos en el Chaltén a buscar alternativas. Nos propusieron hacer una ruta senderista de apenas 50 min ida y 50 vuelta...al menos nos serviría para aprovechar el tiempo....pero la gente, vaga por naturaleza, no estaba muy por la labor, así que malcomimos en la estación e iniciamos el viaje de vuelta, con parada nuevamente en La Leona.

El Salto el Chorrillo


Un carromato (la bandera refleja la "brisa" de aquel día

Básicamente nos metimos una excursión de 12 horas de autobús, sin más. Al menos nos devolvieron el importe de la navegación por el Lago Viedma que habríamos hecho de no caerse el árbol.

Llegamos a Calafate sobre las 6, fuimos a por la devolución y dimos una vuelta. Nos pilló un buen chaparrón, una manada de perros se acercaba peligrosamente y nos hicieron darnos la vuelta y nos fuimos un ratejo al hotel a descansar, para salir a dar una vuelta y hacer uso de la cena de cortesía que nos dieron por el cambio de hotel. Y la verdad es que estaba muyyyy rica, lo mejor del día sin duda.

Otro carromato en el Calafate
Al día siguiente tocaría la marcha hacía Iguazú, sería un día duro, de mucho avión.